La Policía Nacional anunció la detención de una mujer de 23 años de edad, quien fingió su propio secuestro para exigirle un "rescate" económico a su madre.
Según se conoció, la angustiada progenitora denunció la desaparición de la universitaria. Sin embargo, luego se descubrió que todo era una artimaña.
Enviaba fotos como prueba de su secuestro
El hecho ocurrió en el cantón La Troncal, en la provincia de Cañar. Según informó la Policía, la supuesta desaparición de la ahora detenida se reportó el pasado 3 de octubre.
En ese momento, la madre de la joven informó que esta salió de su domicilio para hacer unas compras y no regresó. Agregó que horas más tarde empezó a recibir mensajes extorsivos, en los que supuestos secuestradores le pedían más de 15.000 dólares para liberar a su hija.
Los mensajes estaban acompañados de fotografías donde la víctima aparecía maniatada de pies y manos. Esto generó alarma en la madre y sus familiares.
Operativo terminó con la detención de la supuesta víctima
Ante la denuncia, equipos especializados de la Dinased (Dirección Nacional de Investigación de Delitos Contra la Vida) y la Unase (Unidad Antisecuestros y Extorsión) iniciaron un operativo denominado “Sigilo 0194”. Esto, en coordinación con la Zona 6, que abarca el distrito Cañar.
Los agentes lograron dar con el lugar donde estaba la joven, supuestamente secuestrada. Sin embargo, al desarrollar el operativo de rescate, descubrieron que todo era mentira. De hecho, la joven admitió haber simulado su secuestro con el objetivo de obtener dinero de sus familiares.
En la intervención, la Policía decomisó un teléfono móvil, que habría sido utilizado para enviar los mensajes extorsivos.
¿Cómo se sanciona una falso secuestro?
En Ecuador, fingir o simular un secuestro se considera un delito tipificado en el Artículo 163 del Código Orgánico Integral Penal (COIP), que establece lo siguiente: "La persona que simule estar secuestrada, será sancionada con pena privativa de libertad de seis meses a dos años".
Esta sanción se aplica cuando una persona finge su propio secuestro o el de otra, con el fin de generar alarma, extorsionar o obtener algún beneficio indebido, lo que genera un impacto psicológico y económico en la sociedad, las autoridades y posibles víctimas.
El delito se investiga como una forma de estafa o fraude agravado, y puede agravarse si implica daños adicionales, como perjuicios económicos a terceros.
Si la simulación involucra a menores de edad, vulnerables o genera pánico público masivo, el juez puede elevar la pena dentro del rango establecido o aplicar sanciones accesorias, como multas o inhabilitaciones. (13).