Carlos Alfredo Macías Espinoza, de 23 años, perdió la vida de forma violenta cerca de las 12:30 horas de este domingo 1 de febrero de 2026, tras ser interceptado por sicarios en el puente sobre el río Armadillo, ubicado en la zona de La Manga del Cura, cantón El Carmen. El ataque ocurrió mientras la víctima se movilizaba en su motocicleta tras realizar compras de víveres, debido a la acción de sujetos armados que buscaban terminar con su vida en una zona que ha registrado un incremento significativo de criminalidad en las últimas semanas.

Detalles del ataque de los sicarios

Según los informes preliminares de los testigos y las evidencias recolectadas en el sitio, Macías transitaba por el límite entre las parroquias rurales Santa María y El Paraíso-La 14. Al ser abordado por sicarios, quienes también se desplazaban en una motocicleta, el joven intentó maniobrar para escapar del atentado.

Pese a sus esfuerzos por acelerar el vehículo, los sicarios abrieron fuego en repetidas ocasiones. Los proyectiles impactaron principalmente en la cabeza de la víctima, lo que provocó que perdiera el control del liviano vehículo y falleciera de manera instantánea sobre la calzada, mientras los responsables huían con rumbo desconocido.

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Los familiares llegaron al sitio del crimen y se llevaron el cuerpo para prepararlo para velar. - ED

Familiares se llevan el cadáver

Minutos después del sicariato, allegados y familiares de la víctima llegaron a la escena. El fallecido era oriundo del sitio Damasio Grande, perteneciente a la parroquia Santa María, y se dedicaba habitualmente a labores agrícolas en el sector, siendo reconocido por los habitantes locales como un trabajador de la zona.

En una acción que impidió el protocolo legal habitual, los familiares retiraron el cuerpo del sitio antes de que el personal de Criminalística y de la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros (DINASED) pudiera realizar el levantamiento oficial del cadáver.

Contexto de inseguridad rural

Este nuevo hecho de sangre agrava la percepción de inseguridad en el norte de la provincia de Manabí. La zona de La Manga del Cura se ha convertido en un punto crítico, especialmente en las conexiones entre comunidades rurales donde la vigilancia es limitada y las vías de escape facilitan el accionar delictivo.

Los residentes locales han manifestado su creciente preocupación, ya que el mes de enero de 2026 concluyó con un saldo de diez muertes violentas en la jurisdicción. De estas, siete se registraron en la parroquia Santa María y tres en El Paraíso-La 14, evidenciando un foco de violencia concentrado en áreas rurales.

Intervención de fuerzas del orden

Ante la escalada de homicidios, las autoridades han intentado reforzar el control en el territorio. Apenas la semana pasada, el Ejército Nacional realizó operativos de control de armas y explosivos en diversos puntos estratégicos de estas parroquias para intentar disuadir a las organizaciones criminales.

Sin embargo, los ataques bajo la modalidad de sicariato continúan afectando a la población civil. Hasta el momento, la Policía Nacional no ha reportado detenciones relacionadas con el asesinato de Junior Vélez, mientras se mantienen las investigaciones para determinar los móviles detrás de este nuevo atentado que enluta al sector de Damasio Grande.