Juan Carlos Jama Cagua, uno de los reos asesinados en la masacre carcelaria del 18 de julio de 2022 en Santo Domingo de los Tsáchilas, fue finalmente identificado y entregado a su familia. Ocurre tres años después del suceso, gracias a pruebas forenses que confirmaron la correspondencia de su cabeza y torso, encontrados por separado.

La masacre que dejó cuerpos sin identidad

El 18 de julio de 2022 , una segunda masacre estremeció al Centro de Privación de Libertad Bellavista , ubicado en Santo Domingo de los Tsáchilas. Doce reclusos resultaron asesinados en condiciones atroces. La violencia se desató tan brutalmente que los cuerpos quedaron desmembrados y dispersos , dificultando los trabajos de identificación.

Una de las víctimas fue Juan Carlos Jama Cagua , cuyo cuerpo quedó fragmentado. Su cabeza y torso se hallaron en diferentes sectores, lo que requirió una ardua labor de reconstrucción e identificación por parte de médicos forenses y agentes de criminalística.

Una entrega tardía pero necesaria

El Centro Forense de Santo Domingo mantuvo los restos durante años, mientras se realizaban análisis genéticos y odontológicos para establecer con certeza la identidad del reo . Solo después de completarse estas pruebas, sus familiares pudieron retirar el cuerpo . Los restos se trasladaron a Cojimíes, cantón Pedernales, provincia de Manabí , donde se realizó el sepelio.

Aún permanecen sin identificar otros cuatro cuerpos pertenecientes a esa misma masacre, actualmente custodiados por el Centro Forense de Quito. La masacre del 18 de julio fue la segunda ocurrida en esa misma cárcel durante 2022. E l 9 de mayo del mismo año, una primera matanza dejó 44 reos muertos , lo que convirtió al año 2022 en uno de los más violentos en la historia penitenciaria de Ecuador .

En total, siete masacres carcelarias fueron registradas ese año en distintas provincias , con un saldo de al menos 120 personas asesinadas dentro de centros de reclusión. Las causas principales señaladas por las autoridades incluyen la disputa territorial entre bandas del crimen organizado , que han trasladado sus conflictos a los entornos penitenciarios.

El rol de las Fuerzas Armadas y el control penitenciario

Actualmente, los centros de privación de libertad están bajo el control de las Fuerzas Armadas del Ecuador , como parte de un plan estatal para desarticular los grupos delictivos que operan desde el interior de las cárceles. La intervención militar busca frenar el poder de estas bandas y restablecer la seguridad en los recintos penitenciarios (5).