El adolescente Ariel Quiñónez , de 16 años, fue velado en la parroquia Siete de Octubre, en Quevedo , tras confirmarse su asesinato en la masacre ocurrida en el recinto Aguas Blancas, del cantón Pichincha, en Manabí. Su muerte, junto a la de otros tres jóvenes, mantiene en conmoción a las comunidades de Los Ríos y Manabí.
Dolor en Siete de Octubre: velan a Ariel en Quevedo
El féretro de Ariel llegó a su ciudad natal envuelto en tristeza. En una vivienda de la calle Tercera, del sector Siete de Octubre, familiares, amigos y vecinos se reunieron para despedirlo entre lágrimas y velas encendidas.
El joven era descrito por sus allegados como un muchacho “carismático, respetuoso y con profundo amor por su familia”. Su muerte ha dejado un vacío en el barrio donde creció y donde muchos aún no comprenden por qué su vida terminó de forma tan violenta.
Ariel fue una de las víctimas de la masacre de Aguas Blancas , un crimen que impactó a dos provincias y que expuso nuevamente la vulnerabilidad de los jóvenes en zonas rurales atravesadas por la violencia criminal.
Identifican a otra víctima de la masacre
La Policía Nacional confirmó también la identidad de otro de los fallecidos: Freddy Armando Triviño González , de 18 años, conocido entre sus amigos como “Popeye”. Él había terminado el bachillerato en marzo y también residía en la parroquia Siete de Octubre de Quevedo .
Ambos cuerpos fueron hallados en una zona agrícola del recinto Aguas Blancas, en el cantón Pichincha, provincia de Manabí. Según el informe preliminar, los jóvenes habrían sido asesinados en otro lugar y luego abandonados en el sitio, donde fueron encontrados por campesinos la mañana del martes 11.
Los agentes de Criminalística y de la Dinased trabajan para determinar el móvil del crimen y las circunstancias que llevaron a los jóvenes, oriundos de Quevedo , hasta esa zona rural manabita.
Líneas de investigación y contexto de violencia
Fuentes policiales indicaron que no se descarta ninguna hipótesis. Los cuatro jóvenes asesinados podrían haber sido secuestrados antes del ataque. Se busca esclarecer si fueron llevados con engaños o si mantenían algún vínculo con sus victimarios.
En los últimos meses, la provincia de Manabí ha registrado una escalada de homicidios, muchos de ellos vinculados a ajustes de cuentas y disputas entre bandas criminales. En Quevedo , un territorio históricamente golpeado por la violencia, la población observa con preocupación cómo los delitos violentos se extienden hacia jóvenes y estudiantes.
La comunidad de Siete de Octubre también organizó una vigilia para despedirlo. (31)