La Policía Nacional del Perú (PNP) y diversos medios de comunicación alertaron este 26 de enero de 2026 sobre la consolidación de bandas criminales originarias de Ecuador en la zona de Lima Norte. Grupos como Los Tiguerones, Los Lobos y Los Choneros han extendido sus operaciones de narcotráfico, extorsión y trata de personas hacia territorio peruano. Esta expansión responde a una estrategia de diversificación de mercados ilícitos y ha derivado en enfrentamientos armados por el dominio territorial, desafiando la seguridad fronteriza y la capacidad de respuesta de las autoridades locales en un contexto de criminalidad transnacional.

El caso Jennifer Mendoza y el control de Lima Norte

La alerta mediática alcanzó su punto crítico tras el hallazgo del cuerpo de Jennifer Lisbeth Mendoza, ciudadana ecuatoriana de 25 años, el pasado 15 de enero. Los restos de la víctima fueron localizados dentro de un colchón en una vía pública de San Martín de Porres. Según las investigaciones de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri), este crimen no fue un hecho aislado, sino una consecuencia directa de las pugnas entre mafias que controlan la explotación sexual en áreas estratégicas como el jirón Zepita.

Informes de Latina Noticias y Willax Televisión señalan que estas agrupaciones han desplazado violentamente a competidores de otras nacionalidades, incluyendo facciones del Tren de Aragua. La modalidad de operación de estas bandas ecuatorianas incluye el uso de violencia extrema y armamento de largo alcance, tácticas que ya emplean en ciudades como Guayaquil y Esmeraldas. El General Víctor Revoredo, jefe de la Dirincri, confirmó que se han identificado nexos directos entre los cabecillas operativos en Lima y las matrices delictivas en Ecuador.

Captura internacional y cooperación binacional

En una acción coordinada entre las fuerzas del orden de ambos países, se confirmó recientemente la captura en territorio ecuatoriano de William F., presunto autor material del asesinato de Mendoza. El detenido habría confesado el crimen tras ser cercado por las autoridades y está vinculado a redes de trata de personas que operan en la ruta Guayaquil-Lima. Esta detención representa un avance en la investigación, aunque las autoridades peruanas subrayan que la estructura logística de estas bandas permanece activa en la capital.

El avance de estas organizaciones ha sido facilitado por la porosidad de las fronteras y la utilización de rutas de transporte formal e informal. Expertos en seguridad regional señalan que la declaración de estos grupos como organizaciones terroristas por parte de Estados Unidos en 2025 ha forzado a sus integrantes a buscar refugio y nuevas fuentes de ingreso en países vecinos, convirtiendo a Perú en un punto neurálgico para su expansión regional.

Desafíos para las autoridades peruanas

El panorama actual ha generado una presión creciente sobre el gobierno del presidente José Jerí. Diversos sectores de la prensa y analistas de seguridad han cuestionado la efectividad de las medidas de control territorial. Mientras el Ejecutivo destaca el incremento de operativos y la cooperación internacional con el gobierno ecuatoriano, críticos de la gestión señalan que la falta de recursos en las unidades de inteligencia permite que las mafias se infiltren en economías locales con relativa facilidad.

El fenómeno no es exclusivo de Lima. Organizaciones como InSight Crime advierten que el patrón de expansión del crimen organizado en Sudamérica sigue una lógica de franquicias, donde las bandas principales subcontratan a grupos locales para el cobro de "vacunas" (extorsiones) y el sicariato. Para frenar este avance, los especialistas sugieren un fortalecimiento urgente de la vigilancia aduanera y un sistema de intercambio de datos biométricos en tiempo real entre la PNP y la Policía de Ecuador para identificar a integrantes de Los Lobos y Los Choneros que ingresan al país con identidades falsas.