El Concejo Municipal de Santo Domingo aprobó este 18 de noviembre , en el cuarto punto de la sesión, el primer debate de la reforma al Código Municipal que incluye la Ordenanza de nomenclatura de las calles , avenidas y pasajes de la ciudad y cabeceras rurales, con el fin de incorporar los nombres de mujeres víctimas de femicidio, en respuesta a una solicitud histórica de colectivos y familiares.

Un acto simbólico para dignificar nombres en las calles

Ocurrió en el salón de reuniones del cabildo, donde asistieron madres de mujeres asesinadas en casos de femicidio. Ellas escucharon la resolución entre emociones intensas y expresiones de agradecimiento. El proyecto, según las autoridades, busca reconocer la memoria de las víctimas, además de generar conciencia ciudadana sobre la violencia de género que afecta al cantón.

María Ortiz, representante de Madres Coraje en Santo Domingo y madre de Cristina Balcázar, expresó que la aprobación representa un paso significativo. Cristina murió en un caso que conmocionó a la provincia, ya que fue asesinada mientras estaba embarazada. Ortiz destacó que esta reparación simbólica ha sido solicitada.

“Ahora se está dando. Agradecemos al alcalde Wilson Erazo y a la vicealcaldesa Clarita Hinojosa por gestionar este proceso. No tenemos bandera política, pero sabemos reconocer y agradecer”, afirmó.

Testimonios que marcan el camino de la ordenanza

Junto a ella estuvieron varias madres que vivieron de cerca los procesos judiciales y el dolor permanente de perder a una hija. Entre ellas, Jenny Vera, madre de Laura Álava, quien también fue víctima de femicidio. Vera manifestó que la decisión del Concejo genera sentimientos encontrados: tristeza por la memoria latente de su hija y gratitud porque la calle donde vive llevará el nombre de Laura.

Dijo que este reconocimiento no borra el dolor, pero contribuye a mantener viva la lucha contra la violencia de género. Además, insistió en que este acto debe ser una invitación a reforzar las políticas públicas de prevención.

Las familias presentes señalaron que la reparación simbólica es un avance, aunque recalcaron la necesidad de fortalecer los programas municipales y provinciales que protegen a mujeres en riesgo.

La reforma de la ordenanza aún debe pasar por segundo debate, pero ya genera expectativas entre organizaciones sociales que la consideran un precedente para otros cantones.

Un llamado a la acción

Las madres coincidieron en que el mayor anhelo es que no existan más mujeres asesinadas. Por ello, la iniciativa es una reparación simbólica, pero también un recordatorio para las autoridades sobre la importancia de trabajar en prevención, educación comunitaria y acompañamiento a víctimas.

La presencia de familias en la sesión reflejó la necesidad de que la memoria tenga un lugar visible en las calles , en las decisiones públicas y en el compromiso institucional.

Sobre la nomenclatura, el concejal Mario Pazmiño explicó que en Santo Domingo hay 1.600 calles con nomenclaturas y a otras 2.000 les faltaría esta identificación. En el estudio para este proceso anunciado el martes se invirtió 38.650 dólares (31).