Cada 31 de enero, la Iglesia católica y diversas instituciones educativas alrededor del mundo conmemoran la festividad de San Juan Bosco, conocido universalmente como Don Bosco. Dedicó su vida a la protección, educación y evangelización de jóvenes en situación de calle durante el auge de la Revolución Industrial. Su reconocimiento como santo responde a su labor caritativa, su vida de virtud heroica y la fundación de la Sociedad de San Francisco de Sales (Salesianos), establecida para garantizar la continuidad de un modelo educativo centrado en el desarrollo integral de la persona.

El origen de una misión en la Turín industrial

Giovanni Melchiorre Bosco nació el 16 de agosto de 1815 en Castelnuovo d’Asti. Tras ser ordenado sacerdote en 1841, su encuentro con la realidad carcelaria y la explotación laboral de los jóvenes en Turín definió su camino. El 8 de diciembre de 1841, con el encuentro fortuito con el joven Bartolomé Garelli, inició formalmente el Oratorio de San Francisco de Sales. Este espacio no solo brindaba refugio y alimento, sino que funcionaba como escuela de oficios y centro de formación religiosa para miles de huérfanos.

La obra de San Juan Bosco se expandió rápidamente gracias a su capacidad de gestión y su visión de futuro. En 1859, fundó la Congregación Salesiana y, más tarde, junto a Santa María Mazzarello, el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora en 1872. Estas organizaciones permitieron que su labor llegara a otros continentes, especialmente a América Latina, donde la primera expedición misionera arribó a la Argentina en 1875, marcando el inicio de una red educativa que hoy está presente en 134 países.

El impacto de su labor no se limitó a la asistencia social. San Juan Bosco fue un pionero en la defensa de los derechos laborales de los aprendices. En una época de escasa regulación, el sacerdote redactó algunos de los primeros contratos de aprendizaje en Italia, asegurando que los jóvenes recibieran un trato digno, descanso dominical y formación técnica real, sentando un precedente en la historia del derecho laboral juvenil.

La filosofía del Sistema Preventivo

El núcleo del legado de San Juan Bosco es el Sistema Preventivo, una filosofía educativa que se opone al sistema represivo vigente en el siglo XIX. Esta metodología se asienta en tres pilares fundamentales: la razón, la religión y el amor (amorevolezza). Don Bosco sostenía que el educador no debe ser un vigilante, sino un asistente que acompaña al joven, anticipándose a las faltas mediante la presencia constante y el diálogo afectuoso, evitando así el castigo físico o la humillación.

Para el santo, la educación era el motor del cambio social. Su máxima, "formar buenos cristianos y honrados ciudadanos", resumía su objetivo de integrar la fe con la vida civil. Su enfoque no buscaba solo la instrucción académica, sino la capacitación técnica. San Juan Bosco impulsó talleres de imprenta, encuadernación, sastrería y carpintería, asegurando que sus alumnos tuvieran las herramientas necesarias para insertarse de manera productiva y digna en la sociedad de su tiempo.

Su capacidad para conectar con los jóvenes incluía el uso de recursos inusuales para el clero de la época. San Juan Bosco utilizaba la prestidigitación, el equilibrismo y el teatro para captar la atención de las audiencias juveniles y transmitir mensajes morales. Esta particularidad le valió ser nombrado posteriormente como el Santo Patrono de los Magos e Ilusionistas, destacando la alegría como un elemento indispensable en el proceso de aprendizaje y santificación.

El camino a la santidad y la fecha de su culto

 San Juan Bosco murió el 31 de enero de 1888. Su proceso de canonización fue impulsado por la magnitud de su obra y los milagros atribuidos a su intercesión. Fue beatificado en 1929 y finalmente canonizado el 1 de abril de 1934 por el papa Pío XI, al cierre del Año Santo de la Redención.

En 1988, durante el centenario de su muerte, el papa Juan Pablo II lo proclamó oficialmente como "Padre y Maestro de la Juventud". Este título ratifica la vigencia de su pensamiento en el ámbito pedagógico contemporáneo.

Hoy, la Familia Salesiana comprende más de 30 organizaciones diferentes, incluyendo congregaciones, institutos seculares y asociaciones de laicos. Su legado persiste en miles de escuelas técnicas, centros juveniles y universidades que aplican su sistema pedagógico. La figura de San Juan Bosco permanece como un referente histórico de la evolución educativa, demostrando que la empatía y la formación integral son las herramientas más eficaces para el progreso humano y social.