San Ildefonso nació alrededor del año 607 en Toledo, en el seno de una familia visigoda noble. Recibió una esmerada educación en la escuela catedralicia de Toledo, centro intelectual más importante de la Hispania visigoda.

Fue discípulo directo de San Eugenio III y San Eugenio IV, dos de los grandes obispos y escritores toledanos de la época. Ingresó muy joven al estado clerical y fue ordenado sacerdote.

En 657 fue elegido abad del monasterio de Agali (cerca de Toledo), cargo que desempeñó hasta su elección como arzobispo en 657 o 658, sucediendo a San Eugenio III.

Obra literaria y teológica

La obra más importante de San Ildefonso es el tratado De virginitate Sanctae Mariae contra tres infideles (Sobre la virginidad perpetua de Santa María contra tres infieles), escrito hacia 659-660.

Es el primer tratado monográfico dedicado exclusivamente a defender la virginidad perpetua de María (antes del parto, en el parto y después del parto). Refuta tres errores contemporáneos: el de los judíos que negaban la virginidad, el de los que afirmaban que María tuvo otros hijos y el de los que negaban la virginidad en el parto.

La obra fue leída y aprobada en el X Concilio de Toledo (656) y se convirtió en referencia obligada de la mariología posterior. Además escribió comentarios bíblicos, una colección de homilías y el De cognitione baptismi, tratado sobre el bautismo muy utilizado en la liturgia visigoda.

Milagro de la casulla y devoción mariana

La tradición más conocida relata que en la fiesta de la Asunción del 15 de agosto (año no precisado, probablemente entre 665 y 667), mientras San Ildefonso predicaba en la catedral de Toledo sobre la virginidad de María, la Virgen se le apareció rodeada de vírgenes y le entregó su casulla episcopal como signo de predilección.

Este milagro dio origen al título de "Doctor de la Virgen" y a la fiesta de la "Descensión de la Virgen" (que aún se conserva en la liturgia mozárabe toledana).

Canonización y patronazgo

San Ildefonso fue canonizado por aclamación popular en la Iglesia visigoda y su culto fue confirmado por la tradición posterior. Es patrono principal de la archidiócesis de Toledo y copatrón de la ciudad de Toledo.

Desde el siglo XIII se le invoca especialmente como defensor de la virginidad perpetua de María.

Celebración del 23 de enero

La memoria litúrgica de San Ildefonso se celebra el 23 de enero, fecha tradicional de su muerte en 667, según el Martirologio Romano y las crónicas visigodas.

En Toledo, la festividad es de gran solemnidad: misa pontifical en la Catedral Primada, procesión con el relicario de la casulla y actos culturales en torno a su figura.

Legado en la Iglesia

El legado principal de San Ildefonso es su tratado De virginitate Sanctae Mariae, considerado el primer gran tratado mariológico de Occidente y base de la mariología posterior.

Su defensa de la virginidad perpetua influyó en la liturgia hispano-mozárabe y en los concilios toledanos.

La tradición de la casulla mariana dio origen a la fiesta de la "Descensión" (que se mantiene en el rito hispano-mozárabe) y a numerosas representaciones artísticas medievales.

Contexto histórico

San Ildefonso vivió en la época de apogeo del reino visigodo católico (siglo VII), tras la conversión oficial del arrianismo al catolicismo en el III Concilio de Toledo (589).

Toledo era la capital política y religiosa de Hispania. Su pontificado coincidió con los reinados de Recesvinto y Wamba, período de esplendor cultural y conciliar. Su obra contribuyó a consolidar la mariología en la Hispania visigoda.