Desde este 20 de enero hasta el 12 de febrero de 2026, la industria florícola ecuatoriana concentra su mayor volumen de exportación aérea por San Valentín, con operaciones que se ejecutan desde el Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre, bajo coordinación de la Corporación Quiport, para abastecer principalmente a mercados de Estados Unidos y Europa, donde se registra el pico global de consumo.

San Valentín, un periodo clave para la logística nacional

La exportación de flores por San Valentín constituye uno de los momentos más exigentes para la cadena logística del país. Durante estas semanas, el aeropuerto capitalino incrementa su actividad carguera para responder a una demanda que requiere rapidez, control de temperatura y tiempos estrictos de entrega, elementos determinantes para la calidad del producto.

Las estimaciones de la industria apuntan a un incremento del 6 % en el volumen exportado frente a la temporada anterior. Este crecimiento se apoya tanto en la demanda internacional como en la capacidad operativa instalada, que permite aumentar frecuencias y optimizar procesos de carga.

En términos operativos, la planificación contempla un mayor número de vuelos cargueros y una coordinación permanente entre productores, exportadores, aerolíneas y autoridades aeroportuarias, con el objetivo de mantener la continuidad de los envíos durante todo el periodo.

La rosa ecuatoriana es muy apetecida 

La temporada previa dejó un punto de comparación relevante. En 2025, Ecuador exportó 28.779 toneladas métricas de flores, equivalentes a cerca de 29 millones de kilogramos, que salieron del país en 534 vuelos de exportación desde Quito. Estas cifras consolidaron a San Valentín como el principal pico anual del sector.

Ese desempeño no solo reflejó la fortaleza de la floricultura ecuatoriana, sino también la madurez de su infraestructura logística aérea. Para 2026, el objetivo del sector es sostener esa capacidad y absorber el crecimiento proyectado sin afectar tiempos ni estándares de calidad.

La flor ecuatoriana, en especial la rosa, mantiene una alta preferencia en mercados internacionales por sus características físicas y su vida útil, factores que justifican la exigencia logística de este tipo de exportaciones.

Destinos y rutas estratégicas

Los envíos se concentran en grandes hubs internacionales de carga, que funcionan como centros de redistribución global. Miami, en Estados Unidos, y Ámsterdam, en Europa, continúan siendo los principales puntos de ingreso, desde donde las flores se distribuyen hacia América del Norte, Europa y otros mercados.

Esta estrategia permite que el producto ecuatoriano llegue en plazos reducidos a destinos finales, manteniendo condiciones óptimas de frescura. El uso de estos hubs responde a la conectividad aérea, la infraestructura especializada y la cercanía con los principales centros de consumo.

Además de Estados Unidos y la Unión Europea, la flor ecuatoriana también alcanza otros mercados mediante conexiones logísticas que se activan especialmente durante fechas de alta demanda, como San Valentín.

La carga aérea como motor del aeropuerto de Quito

La operación floral se inserta en una dinámica más amplia de crecimiento de la carga aérea. Al cierre de 2025, el aeropuerto de Quito movilizó 407.240 toneladas de carga, considerando exportaciones, importaciones y carga doméstica.

Si se observa únicamente el componente exportador por vía aérea, desde Quito se enviaron al exterior 336.480 toneladas, lo que representó un crecimiento del 11,2 % frente a 2024. Dentro de este total, las flores representan más del 10 % del volumen exportado, lo que evidencia su peso dentro del comercio exterior aéreo.

Este desempeño ha permitido que el aeropuerto se ubique en el quinto lugar en América Latina y el Caribe en volumen anual de carga, reforzando su rol como plataforma logística regional.

Impacto económico y encadenamientos

La temporada de San Valentín no solo tiene implicaciones para los exportadores, sino que activa una amplia red de encadenamientos productivos y logísticos. Transporte, almacenamiento en frío, servicios aeroportuarios y aerolíneas forman parte de una operación que se intensifica durante estas semanas.

La floricultura es uno de los sectores no petroleros con mayor aporte a las exportaciones ecuatorianas y genera miles de empleos directos e indirectos, especialmente en zonas productoras de la Sierra. Su desempeño durante fechas clave incide de manera directa en el balance comercial y en el movimiento de divisas.

Desde la perspectiva aeroportuaria, el comportamiento de la carga aérea se considera un indicador relevante del dinamismo económico, al reflejar la capacidad del país para colocar productos de alto valor agregado en mercados internacionales.

Perspectivas para la temporada 2026

Para el sector, el desafío de 2026 se centra en sostener la eficiencia operativa frente al crecimiento proyectado. La ampliación de frecuencias, la gestión de picos diarios y el cumplimiento de normas fitosanitarias forman parte de los factores que determinan el éxito de la temporada.

Aunque la flor ecuatoriana se exporta durante todo el año, San Valentín concentra uno de los mayores volúmenes y marca el ritmo de la actividad aérea durante el primer trimestre. La experiencia acumulada en temporadas anteriores permite prever una operación continua hasta el 12 de febrero, fecha en la que concluye oficialmente este ciclo exportador.