El Hospital Pediátrico Baca Ortiz (HPBO) ha marcado un precedente significativo en el ámbito de la salud infantil tras ejecutar con éxito una cirugía de alta complejidad. La intervención se centró en la extracción de un tumor de Wilms, la patología oncológica renal más recurrente en menores, logrando preservar la integridad del órgano afectado en una paciente de apenas doce meses de vida. Este procedimiento representa un avance técnico notable, considerando que este tipo de neoplasias suelen diagnosticarse en niños de mayor edad cronológica.

La ejecución de esta cirugía de alta complejidad no solo implicó la remoción del tejido maligno, sino que garantizó la funcionalidad biológica del sistema urinario de la niña. Según los reportes del centro hospitalario capitalino, el éxito de la operación se fundamenta en la capacidad técnica y el talento humano especializado con el que cuenta la institución. El caso destaca por la precisión requerida para intervenir quirúrgicamente a una lactante en condiciones críticas de salud oncológica.

Incidencia y diagnóstico del tumor de Wilms

Ricardo Solís, especialista en oncohematología pediátrica del HPBO, subrayó que la cirugía de alta complejidad es el resultado de un manejo clínico estricto frente a una enfermedad sin causa establecida. El experto señaló que el hospital registra anualmente aproximadamente 14 casos nuevos de tumores renales, lo que posiciona a esta entidad como el centro con la mayor casuística de este tipo de cáncer en el país. El diagnóstico temprano se vuelve vital para proceder con un tratamiento que permita salvar no solo la vida, sino los órganos.

A pesar de que el tumor de Wilms es común en la población infantil, la corta edad de la paciente involucrada en esta cirugía de alta complejidad añadió un nivel de dificultad superior. El equipo médico enfatizó que la experiencia acumulada por el Hospital Baca Ortiz en el manejo quirúrgico de estas afecciones fue determinante para abordar el reto. La coordinación entre departamentos permitió que el protocolo se cumpliera de forma meticulosa desde el primer ingreso de la menor al sistema.

Protocolo preoperatorio y conservación renal

Antes de ser sometida a la cirugía de alta complejidad, la paciente cumplió con un esquema de cuatro ciclos de quimioterapia neoadyuvante. Este proceso médico previo fue fundamental para reducir las dimensiones de la masa tumoral y facilitar la labor de los especialistas en el quirófano. Diego Gallegos, urólogo pediátrico del HPBO, explicó que el objetivo principal fue realizar una resección precisa que no comprometiera la salud futura de la niña en su etapa de crecimiento y desarrollo.

El resultado de esta cirugía de alta complejidad fue la preservación de más del 70% del tejido renal sano. Al mantener la mayor parte del riñón, se asegura que la paciente mantenga una calidad de vida óptima y un funcionamiento metabólico adecuado a largo plazo. La intervención fue posible gracias a una articulación estratégica entre los servicios de Oncología y Urología, demostrando que el enfoque multidisciplinario es la clave en la medicina moderna pediátrica.

Recuperación y continuidad del tratamiento oncológico

Tras concluir la cirugía de alta complejidad, la menor ha iniciado una fase de quimioterapia de consolidación bajo estándares internacionales. Este proceso, que incluye entre 8 y 10 sesiones adicionales, se rige por el protocolo UMBRELLA de la Sociedad Internacional de Oncología Pediátrica (SIOP). Los médicos tratantes mantienen un pronóstico de evolución clínica favorable, esperando que la recuperación sea integral y sin complicaciones posteriores derivadas de la agresividad de la patología inicial.

La efectividad de la cirugía de alta complejidad también fue reconocida por los familiares de la paciente, quienes destacaron la comunicación constante. Brenfi Paulette Delgado, madre de la niña, manifestó que el personal médico proporcionó información detallada sobre cada etapa del proceso, desde las sesiones químicas iniciales hasta el postoperatorio. La confianza depositada en el sistema público de salud se vio retribuida con un resultado quirúrgico que priorizó el bienestar superior de la pequeña paciente ecuatoriana.