El tramo afectado, entre las calles Octava y Jipijapa, lleva aproximadamente ocho días intervenido por personal de Portoaguas, que realiza trabajos de descarga de aguas servidas con el fin de reducir el nivel de agua subterránea, así como la limpieza del colector principal.
Pese a la intervención, Gustavo Moncayo, morador del sector, señaló que el socavón ha deteriorado las veredas y generado temores de deslizamientos que podrían dañar cerramientos y viviendas. “Ya sonocho díasy el problema sigue igual, incluso va a peor”, afirmó la mañana de ayer.
Portoaguas, empresa municipal encargada del alcantarillado, informó en un boletín del29 de marzo que este hundimiento, el sexto en lo que va del año, fue descubierto cerca de la calle Santa Ana, donde previamente se había identificado otro socavón. Según la empresa pública, las labores iniciaron luego de identificar un alto nivel freático y una obstrucción en el colector principal. El equipo técnico realizó excavaciones tras sospechar una falla estructural, logrando descubrir el socavón antes de que el asfalto colapsara. “Este hallazgo oportuno evitó daños mayores en la infraestructura vial y posibles afectaciones a la seguridad ciudadana”, detalló la empresa en su comunicado.
El socavón los tiene entre ruido y malos olores
En el área afectada, los moradores expresan inquietud por lo que consideran como una intervención a paso lento. Moncayo indicó que, pese a las promesas de Portoaguas de instalar vallas metálicas para proteger las viviendas y veredas, hasta ayer en la mañana solo se observaban labores de bombeo de agua, sin avances significativos. “Mueven la bomba hacia atrás, pero no resuelven el problema de fondo”, afirmó.
El agua estancada, proveniente de filtraciones y del colector obstruido, ha generado malos olores y ruidos constantes, afectando la calidad de vida en el sector. “Vivimos con el ruido y el mal olor, y hay gente de tercera edad que podría enfermarse”, agregó ítalo García. El hombre, quien habita frente al tramo más afectado, entre las calles Octava y España, señaló que la situación es cada vez más insoportable.
El colector principal situado en esta avenida, por donde pasan las aguas residuales de casi el 50% de los hogares de Portoviejo, es un factor clave en la crisis, según los moradores. Las filtraciones y la presión del agua han debilitado el suelo, lo que podríaagravar los dañosen este tramo de la avenida del Ejército. Hasta el 3 de abril, Portoaguas no había especificado un cronograma para resolver el problema, pero aseguró que las intervenciones buscan garantizar la seguridad vial y de los habitantes.
Mientras tanto, los negocios y viviendas cercanas enfrentan pérdidas. Moncayo destacó que el deterioro afecta la movilidad y el acceso al sector, donde residen muchas personas mayores. “Entendemos que son trabajos necesarios, pero necesitamos soluciones concretas”, subrayó.
Emergencias se registran desde febrero
En lo que va de 2025, Portoviejo ha enfrentado seis socavones desde febrero, contando con el de la avenida del Ejército. La más afectada ha sido la avenida Reales Tamarindos, con dos socavones en menos de un mes, seguida por las avenidas Manabí, calle Santa y una calle cercana al parque Forestal. Todos estos fueron reparados por Portoaguas.
Mauro Guillén, gerente de la empresa pública, atribuyó los incidentes en la Reales Tamarindos a las fuertes lluvias y al ingreso de aguas pluviales en tuberías de 45 años de antigüedad, de 600 milímetros. “La presión superó la capacidad del sistema hidrosanitario”, explicó a mediados de marzo.
El funcionario mencionó que el costo para reemplazar los colectores en la ciudad asciende a $7.5 millones, con $1.9 millones solo para Reales Tamarindos, que suma ocho socavones desde el terremoto de 2016. Guillén indicó que los estudios están listos, pero falta financiamiento. “Si no conseguimos el total, priorizaremos las áreas más críticas”, acotó. Un equipo técnico evalúa otros puntos vulnerables del alcantarillado para prevenir más emergencias.