Fabricio Villavicencio señala que la baja inversión pública limita el empleo en ingeniería civil y plantea retos del gremio.

El presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de Manabí, menciona que la sostenibilidad gremial y el mercado laboral dependen, en gran medida, de la inversión pública y privada, así como de una gestión que acerque el trabajo técnico a la comunidad y fortalezca la participación profesional.

¿Qué ha logrado liderar desde el Colegio de Ingenieros Civiles?

Estamos convencidos de que, como gremio, tenemos la responsabilidad de ser portadores positivos hacia la comunidad. Tuvimos nuestra participación en la filtración de la presa del Río Grande (Chone), donde actualmente se está llevando a cabo el proceso de contratación, se expuso la problemática gracias a la colaboración de un colega que trabaja en un proyecto específico que puede afectar a toda una comunidad.

Hemos tratado de dejar las bases, modernizando un poco la infraestructura y prestando una opción distinta de dar facilidades para que se utilicen de la mejor manera nuestras edificaciones.

¿Cuántos miembros tiene actualmente el gremio?

El colegio de ingenieros civiles tiene 3.448 miembros, de los cuales, unos 342 están activos, un 10 %. Y debe haber colegas que no se han inscrito en el colegio, alrededor de 1.200 y 1.500.

¿Ese número se ha mantenido desde el inicio de su período?

Hemos sostenido el número. Hay que generar algún tipo de interés de parte del agremiado para que se mantenga junto al colegio.

¿Cómo analiza el panorama laboral de la ingeniería civil en Manabí?

Cada vez es más complejo el tema laboral, no solo en esta carrera, sino en todas las carreras. El ritmo de crecimiento del país no va acorde con el ritmo de profesionales que van saliendo. En Manabí dependemos mucho de la inversión pública. Si no hay inversión en construcción, es muy difícil encontrar oportunidades laborales. El sector privado siempre está creciendo, pero la gente sigue buscando ahorrar en términos de conseguir mano de obra que tiene su experiencia, pero siempre será mejor contar con respaldo técnico.

Ahora, se vienen nuevas inversiones privadas como el Capital Shopping, ¿qué impacto tienen estas nuevas inversiones en Portoviejo?

Para la ciudad es un estímulo importante al momento de comenzar la construcción. También hay que entender que no todos los recursos se quedarán en la ciudad porque hay insumos que deben comprarse en otras provincias. Sin embargo, existe una gama de profesionales en diferentes áreas que deberían formar parte del equipo de trabajo.

Es favorable que una inversión de este tipo va a estimular a que otros actores se vean tentados a invertir y vean una oportunidad de negocio, ya que los centros comerciales atraen a mucha gente, no solo de la ciudad, sino también de la provincia. Dentro de esa línea, nosotros como colegio nos alistamos para tener ofertas en nuestro caso, de locales comerciales y oficinas.

¿Harán adecuaciones para alquilar oficinas dentro del colegio?

Ampliar no porque ya no tenemos dónde expandirnos. Recuerde que el municipio operaba aquí. Prácticamente tenemos la planta baja cubierta, pero tenemos dos plantas que están sin alquilar. Es un área menor, pero aún hay expectativas y posibilidades de poder ubicar oficinas.

¿Cómo ha evolucionado la plusvalía en esta sector de la avenida Manabí en los últimos años?

Desde que iniciamos el período (2021) hasta el último pago (2026), hablamos de aproximadamente un 30 % en los últimos cinco años.

¿Este incremento podría continuar?

Se prevería que sí porque el predio nace de un avalúo municipal y si hay más construcciones en el sector, probablemente suba el costo del metro cuadrado y, al subir el costo del metro cuadrado, sube el valor del predio.

¿Cuál era el valor del metro cuadrado hace cinco años y en cuánto esta actualmente?

Más o menos costaba $180, 200 dólares. Ahora estamos por los 240 dólares.