La llegada del invierno reaviva la preocupación en la comuna Las Gilces, donde el mar se aproxima cada año hacia las viviendas.

Los habitantes de esta comuna de la parroquia Crucita, aseguran que en los últimos inviernos, la fuerza del mar ha provocado la destrucción de varias propiedades, lo que obligó a familias a abandonar casas donde residieron durante décadas.

Johana Demera, presidenta de la comuna, sostiene que los daños se producen porque no se han colocado suficientes piedras escolleras en el tramo donde se asientan las viviendas. Según explicó, la protección resulta insuficiente frente al comportamiento actual del mar.

La dirigente cuestionó que la Prefectura de Manabí haya construido un muro con piedras escolleras en el sector Niño Caracol, donde, según indicó, existen departamentos ocupados por funcionarios de la institución provincial. Afirmó que en su comunidad, pese a las solicitudes reiteradas, no se ha hecho lo mismo.

Viviendas expuestas al oleaje

En la última semana, las olas del mar han llegado a escasos cinco metros de su predio. Demera teme que con un oleaje fuerte, el mar inunde su casa. Señaló que el muro levantado en su sector no logra contener el ingreso del agua, por lo que cada invierno deben trasladar parte de sus enseres hacia zonas más altas.

"Se vienen los oleajes fuertes y aquí no han puesto piedras", expresó, al recordar que una vivienda vecina ya resultó afectada. Considera que la falta de atención ha dejado a la comunidad en una situación de vulnerabilidad.

Luis Alberto Mero, residente del mismo sector, relató que hace aproximadamente una década el mar se encontraba a unos 500 metros de las propiedades. Indicó que su primera tarima para eviscerar pescado estaba ubicada a unos 300 metros de las casas, pero con el paso de los años el mar avanzó y la destruyó. Una segunda estructura, levantada más lejos, también fue arrasada por el oleaje.

Avance del mar y pedidos de protección

Mero aseguró que la tarima actual se encuentra junto a las viviendas y que, cuando sube la marea, el agua sobrepasa las piedras escolleras. Por ese motivo, solicitó la construcción de un muro más alto que permita reducir el impacto de los oleajes fuertes.

Su esposa, Ana Demera, indicó que en un inicio vendió un vehículo para adquirir piedras escolleras con el fin de proteger su propiedad, inversión que no logró el resultado esperado. Añadió que el año anterior, las piedras que llevó la Prefectura fueron trasladadas a otros predios.

El Diario solicitó una entrevista a la Prefectura de Manabí para abordar la situación. Desde la Dirección de Comunicación se informó que el prefecto cumple agenda en España y, desde las oficinas en Portoviejo, no se obtuvo respuesta a la solicitud de entrevista con el funcionario correspondiente.