En distintos puntos del cantón, las familias se congregaron desde muy temprano para cumplir con la tradición del Día de los Difuntos:encender una vela, colocar flores, rezar, recordar anécdotas o simplemente guardar silencio frente a las tumbas.

Un recorrido realizado por El Diario permitió constatar lamasiva asistenciaa los camposantos, donde la fe y la nostalgia se mezclaron con el colorido de las flores y el sonido de las oraciones.

En el cementerio Jardines de Manabí, ubicado en la ciudadela San Jorge, las familias llegaron con ramos, velas y sombrillas, decididas a pasar un momento junto a la memoria de sus seres amados. A pesar del fuerte sol que predominó durante la mañana, los visitantes se acomodaron entre las calles del camposanto buscando sombra o improvisando toldos para permanecer cerca de las tumbas.

Misa campal y reencuentros familiares

En el mismo lugar, a las 11h00 (aproximadamente) se celebró una misa campal que reunió a cientos de personas. El ambiente era de recogimiento, pero también de encuentro. Muchas familias aprovecharon la ocasión para reencontrarse con parientes que viven en otras zonas y que llegan cada año para mantener viva la tradición del 2 de noviembre.

Los alrededores del cementerio también se llenaron de comerciantes. Sonia Zambrano, una de las vendedoras queofrecía flores sintéticas, comentó que la mañana fue algo lenta en ventas debido al calor, aunque confiaba en que durante la tarde y noche aumentara el movimiento. Su puesto, adornado con colores vivos, ofrecía ramos entre 25 centavos y tres dólares, dependiendo del tamaño y los materiales.

Gran afluencia por el Día de los Difuntos

En el cementerio general de Portoviejo, el movimiento también fue constante desde las primeras horas del día. Familias enteras llegaban con flores frescas, coronas y velas. Los comerciantes ubicados en los alrededores reportaron un balance positivo.

Las ventas de flores, colada morada, agua de coco y otros productos típicos del feriado fueron altas durante la jornada. Elfuerte solno impidió que los visitantes cumplieran con la tradición de recordar a quienes partieron.

El panorama se repitió en los cementerios de la zona rural del cantón. En la parroquia Calderón, miles de personas asistieron desde muy temprano. Algunos participaron en lasmisas celebradas durante la mañana, mientras otros acudieron directamente al camposanto. En los exteriores, decenas de puestos ofrecían comida, bebidas y artículos religiosos.

Intenso tráfico hacia Calderón y alta concurrencia

El flujo vehicular hacia Calderón fue intenso. Desde el parque central de la parroquia hasta el sitio La Ciénega, la fila de autos se extendía por varios kilómetros, dificultando el ingreso. Pese a la congestión, el ambiente era de respeto y convivencia. Familias completas caminaban con flores y velas, aprovechando el feriadopara mantener viva una tradición que trasciende generaciones.

En el cementerio del sitio El Rodeo, ubicado en la vía principal, el movimiento fue similar. Desde la noche del sábado comenzaron a llegar visitantes, y durante el domingo la afluencia fue constante. En algunos puntos seorganizaron rezos, mientras que otros preferían el silencio y la oración personal.

Varios comerciantes señalaron que, aunque las ventas no alcanzaron los niveles de años anteriores, elflujo de visitantesfue importante y permitió mantener la jornada activa. Algunos de ellos planearon cerrar sus puestos al finalizar el domingo, ya que, según comentaron, en los días siguientes la mayoría de personas opta por visitar las playas o balnearios de agua dulce.

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