El aeropuerto Reales Tamarindos dejó de operar oficialmente el 9 de diciembre de 2011, por disposición del presidente de ese entonces, Rafael Correa.
Desde entonces, la pista y predios quedaron bajo administración del Gobierno Autónomo Descentralizado de Portoviejo, destinados a usos urbanos y sociales.
En abril de 2016, después del devastador terremoto de magnitud 7,8, los terrenos del exaeropuerto se transformaron en uno de los albergues temporales más grandes para los damnificados. Allí, las familias vivieron en carpas que permanecieron hasta mediados del 2017.
Este uso humanitario convirtió la extensa explanada de la pista en un refugio de emergencia que marcó la respuesta institucional y comunitaria frente a una de las peores catástrofes en la historia de Ecuador.
Espacio recreativo y comunitario
En los últimos años, la antigua pista y terrenos del exaeropuerto se han convertido en un lugar de encuentro ciudadano. Los habitantes utilizaron la amplia pista para ejercicios, caminatas y actividades al aire libre. También fue escenario de eventos deportivos como motocross y exhibiciones recreativas, aprovechando la extensión de lo que fue la pista de aterrizaje.
Durante la pandemia de Covid-19 (2020-2021), los terrenos del exaeropuerto fueron habilitados como centro de vacunación masiva. Además, varias oficinas del Municipio de Portoviejo funcionaron hasta inicios del 2023 en los predios donde funcionó la sala de espera y las boleterías.
Urbanismo y futuro comercial
La antigua infraestructura de la torre de control del aeropuerto, fue demolida en abril del 2023, para dar paso al proyecto Villanueva, que promueve el Municipio de Portoviejo. Actualmente, a lo largo de la pista del aeropuerto se han construido dos nuevas calles que unen las avenidas Manabí con la Reales Tamarindos.
El proyecto Villanueva, incluye la construcción de un mall considerado entre los más grandes de Manabí en los terrenos del antiguo aeropuerto, cuyo proyecto iniciará este 13 de diciembre.