La tradición de tener un anillo de grado al graduarse como bachiller, se está perdiendo y se ve golpeado por el alto precio del oro. En las joyerías, los pedidos que receptan para elaborar esta joya es escasa.

Melissa Cedeño, quien lleva ocho años trabajando junto a su padre en la joyería Nuevo Cofre, recuerda que la demanda de anillos de grado era constante y sostenida durante meses.

"Al principio había mucha demanda", cuenta Melissa. Sin embargo, explica que desde hace unos tres años el interés empezó a bajar de forma evidente. Antes, la agenda se cerraba a inicios de enero; ahora, los pedidos son escasos y llegan, en su mayoría, a última hora, pero pocos pedidos.

El año pasado, la joyería elaboró entre diez y doce anillos de oro y plata. Este año, entre tres o cuatro pedidos están confirmados, una diferencia marcada frente a años anteriores, cuando podían llegar hasta 75 anillos de grado, en esta temporada.

De la tradición al pedido mínimo

Melissa recuerda que antes los anillos tradicionales, con escudo del colegio, eran los más solicitados. Hoy, ese modelo casi ha desaparecido. "Ahora los quieren más sencillos, más personalizados, con una inicial o un diseño más actual", explica.

También han cambiado las preferencias. Hay jóvenes que ya no quieren anillos, optan por cadenas o pulseras, o simplemente no eligen joyas. Incluso cuando deciden comprar, muchos lo hacen a última hora, lo que reduce la planificación habitual de la joyería.

Richard Cedeño, padre de Melissa y propietario de la joyería, es directo al señalar la causa principal: el precio del oro. "Cada año disminuye la demanda porque el oro está subiendo", afirma.

Foto embed
Las joyas elaboradas con oro, tienen menos demanda por el incremento del precio.

Actualmente, el gramo de oro bordea los 130 dólares, cuando hace tres años costaba entre 60 y 65 dólares. Este incremento ha duplicado el valor final de un anillo, alejándolo del alcance de muchas familias.

Un anillo de cinco gramos, considerado sencillo, puede costar alrededor de 600 dólares. Para modelos más grandes, de ocho o diez gramos, el precio supera fácilmente los $ 1.000 o 1.300 dólares.

Plata, alternativa que tampoco despega

Ante el alto costo del oro, la plata aparece como una opción más accesible. Un anillo de plata puede costar entre $ 150 y 180 dólares, dependiendo del modelo, con ocho o diez gramos. Aun así, la demanda sigue siendo baja.

Richard explica que, aunque el gramo de la plata también subió —pasó de 0,50 o 0,60 dólares a casi 2 dólares—, sigue siendo más económica. Sin embargo, esta alternativa no logra reactivar el interés de las personas.

Quienes realizan pedidos, son las personas que conservan la tradición familiar. "Esa gente es la que todavía lo hace", señala Richard, al mencionar que hasta hace una década, para estas fechas ya elaboraba los anillos para los bachilleres que se gradúan por los meses de febrero y marzo.