Desde el inicio de 2024, la Fundación Rescate Portoviejo, liderada por Diana Morales en Portoviejo, Ecuador, atraviesa una crítica insolvencia financiera debido a la disminución de donaciones ciudadanas y el aumento de deudas acumuladas con proveedores médicos.

La organización, que carece de financiamiento estatal, busca recaudar fondos mediante una rifa solidaria de 200 números para saldar pagos pendientes en clínicas y laboratorios, garantizando así la continuidad de la asistencia veterinaria para animales en situación de abandono.

Carencia de recursos y falta de apoyo estatal

La organización, que nació en 2016 como respuesta a la emergencia tras el terremoto de Manabí, opera actualmente bajo un modelo de autogestión estricto. Según Diana Morales, coordinadora de adopciones de la institución, la supervivencia de la entidad depende exclusivamente de la solidaridad de la comunidad. "No recibimos ayuda de ninguna institución pública, del Estado ni del Gobierno", enfatizó Morales. Esta falta de presupuesto institucional ha dejado a la fundación vulnerable ante la fluctuación de los aportes privados y ciudadanos.

El costo operativo de la fundación se ha elevado debido a la complejidad de los casos atendidos. Cada animal rescatado requiere un protocolo que incluye exámenes de laboratorio y tratamientos específicos, los cuales, pese a recibir descuentos por parte de médicos aliados, representan una carga financiera constante. La acumulación de estos rubros ha generado una brecha económica que impide a la directiva, compuesta por cuatro mujeres, mantener el flujo de caja necesario para las operaciones diarias.

Ante este escenario, la directiva ha optado por la realización de actividades de recaudación, siendo la rifa actual su principal estrategia para recobrar el crédito con los laboratorios. Morales advirtió que, de no cancelarse los saldos, los proveedores podrían suspender los servicios, lo que inhabilitaría la capacidad de la fundación para intervenir en nuevos casos de rescate anima

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Fundación Rescate Portoviejo - cortesía

Infraestructura limitada y fin de convenios

Una de las mayores debilidades operativas de Rescate Portoviejo es la ausencia de un refugio físico y vehículos propios. Esta limitación obliga a la organización a depender de una red externa de hogares temporales. La vocera hizo un llamado a la ciudadanía para que se involucren como casas de paso, señalando que esta labor es un voluntariado esencial para la recuperación de los animales, especialmente ante la imposibilidad de costear albergues privados.

En cuanto a la cooperación interinstitucional, se confirmó que el convenio de colaboración con la clínica veterinaria de la Universidad Técnica de Manabí (UTM) finalizó en el año 2023. Desde entonces, la fundación no ha logrado establecer nuevas alianzas estratégicas que alivien la carga de los servicios de salud animal. Esta soledad institucional ha sido señalada por activistas locales como un retroceso en la protección de la fauna urbana de la capital manabita.

Gema Lara, activista por los derechos de las mascotas, manifestó que la posible suspensión de servicios sería un golpe crítico para la ciudad. Lara subrayó la importancia de que autoridades locales, como el alcalde Javier Pincay y el cuerpo de concejales, evalúen mecanismos de apoyo o subvenciones que permitan solventar los tratamientos de los animales que han sido atropellados o maltratados en las vías públicas.

Perspectivas para la protección animal en Portoviejo

A pesar de la crisis, la directiva mantiene la meta de vender la totalidad de los boletos de su rifa para estabilizar las finanzas. La preocupación radica en que, históricamente, Rescate Portoviejo ha sido una de las pocas entidades que brinda atención especializada a casos de trauma severo en animales callejeros.

El cese de sus actividades dejaría un vacío en la atención de emergencias veterinarias que actualmente no es cubierto por los servicios municipales.

Para quienes deseen colaborar, la fundación mantiene habilitados sus canales oficiales en redes sociales para la compra de números de la rifa o la recepción de donaciones directas de insumos médicos y alimento. La continuidad del proyecto dependerá de la respuesta económica de la comunidad en el corto plazo y de la posible apertura de diálogos con el sector público para formalizar el apoyo a la fauna urbana.