Habitantes de diversos sectores de la parroquia Picoazá, en el cantón Portoviejo, denunciaron esta semana el mal estado de la red vial periférica, agravado por las excavaciones del proyecto Megahidro y la llegada de las lluvias. Los ciudadanos exigen una intervención urgente del Municipio de Portoviejo para mitigar baches, hundimientos y la acumulación de lodo que dificultan la movilidad y ponen en riesgo la seguridad de motociclistas y conductores en zonas estratégicas de la localidad.

Impacto del proyecto Megahidro en la movilidad local

El desarrollo del proyecto Megahidro, una de las obras de infraestructura hidráulica más importantes que ejecuta la municipalidad, ha generado efectos secundarios en la superficie de rodadura de varias arterias de Picoazá. En el sector El Milagro, la vía que conecta con el centro parroquial presenta baches y hundimientos profundos que, tras las precipitaciones, se transforman en charcos de gran tamaño.

Según testimonios de moradores como Xavier Laz, las excavaciones recientes han empeorado la condición de una vía que ya presentaba deficiencias previas. La acumulación de agua y la inestabilidad del suelo han complicado el acceso de vehículos particulares y de transporte público, limitando la fluidez del tránsito en el sector periférico.

"La vía que conecta al centro de la parroquia con El Milagro está llena de baches y hundimientos que se han convertido en charcos, que complican la movilidad vehicular"

Javier Laz, morador del sector El Milagro de la parroquia Picoazá de Portoviejo. 

Esta situación se repite en la vía que conduce hacia las Canteras, en el tramo comprendido entre el redondel de la avenida del Ejército y el complejo deportivo. En este punto, el tráfico pesado de volquetas, sumado a los hundimientos provocados por las obras de Megahidro, ha convertido la zona en un "lodazal intransitable" durante los días de lluvia, provocando accidentes leves, especialmente caídas de motociclistas por pérdida de equilibrio.

Foto embed
En este estado se encuentra la calle Efrén Loor de la parroquia Picoazá de Portoviejo

Problemas estructurales y aguas residuales

La problemática vial en Picoazá no se limita únicamente a las intervenciones del proyecto hidráulico. En la ciudadela El Maestro, específicamente en la calle donde se ubica el edificio del Cuerpo de Bomberos, los conductores reportan la presencia de muros antitécnicos y baches constantes. Gabriel Morán, profesional del volante, señaló que la zona periférica del centro parroquial es actualmente una de las más críticas para el gremio del taxismo.

Por otro lado, en la calle Efrén Loor, cerca de la escuela Cotopaxi, el origen del deterioro es distinto. Moradores del sector identifican que el daño en la calzada es provocado por la evacuación de aguas residuales por parte de algunos domicilios, sumado al flujo de aguas lluvias que descienden por el centro de la vía.

Esta combinación de factores ha generado zanjas profundas que impiden el paso normal de automotores.

La falta de un sistema de drenaje adecuado en las zonas altas provoca que el agua erosione el material de la calle, dejando la superficie irregular y peligrosa para quienes transitan diariamente por esta ruta.

Compromiso de intervención municipal

Ante el malestar ciudadano, la dirigencia parroquial ha mantenido acercamientos con las autoridades locales. Lorenzo Palma, presidente de la parroquia Picoazá, confirmó que se han realizado reuniones de trabajo con el alcalde de Portoviejo, Javier Pincay, y el equipo técnico encargado de las obras de Megahidro para abordar la recuperación de las capas de rodadura.

De acuerdo con la información proporcionada por la administración municipal, existe el compromiso de que todas las calles donde se ha intervenido con excavaciones para el proyecto serán mejoradas y rehabilitadas una vez concluyan las fases técnicas correspondientes. Sin embargo, la comunidad solicita medidas paliativas inmediatas, como el uso de motoniveladoras, para garantizar la movilidad básica mientras se ejecutan las soluciones definitivas.

La expectativa de los habitantes se centra en que la planificación municipal se cumpla antes de que la temporada invernal recrudezca, evitando así que los daños estructurales en las vías de la periferia de Picoazá se vuelvan irreversibles o causen accidentes de gravedad.