El contacto con mascotas, fortalecido a raíz de la pandemia del Covid-19 desde el 2020, ha incrementado los lazos afectivos, pero también los riesgos de zoonosis, enfermedades que pasan de animales a humanos. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), estas son responsables por 2.400 millones de casos de enfermedades en humanos y más de dos millones de muertes en el mundo al año. El 6 de julio se conmemoró el Día Mundial de las Zoonosis con el objetivo de concientizar sobre su riesgo para la salud humana y la importancia de su prevención, vigilancia y control.

El veterinario Adolfo Morán, experto en salud animal, explica que zoonosis como la rabia, son altamente peligrosas. Esta enfermedad viral, transmitida por mordeduras de perros o gatos infectados, afecta el sistema nervioso central, causando fiebre, confusión, parálisis y, sin tratamiento, la muerte. La leptospirosis, otra zoonosis destacada, es bacteriana y se propaga a través de la orina de animales infectados como roedores, perros o gatos, contaminando agua o suelos. Provoca fiebre, dolor muscular y, en casos graves, daño renal o hepático. Morán señala que los roedores son el principal reservorio, pero los perros actúan como vectores al cazar ratas o entrar en contacto con sus fluidos.

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Cuidado con las mascotas: menos besos y caricias reducen el riesgo de enfermedades -

Ácaros y afecciones de la piel

La tiña, una infección fúngica, también es muy común y se transmite por contacto directo con perros o gatos. Se manifiesta con lesiones cutáneas circulares, rojizas y pruriginosas, especialmente en cuello y brazos. “Es fácil de reconocer, vemos las lesiones en el animal y en el dueño”, afirma Morán, destacando su frecuencia.

Las enfermedades por ácaros, como la sarna, derivan de picaduras de garrapatas o pulgas, que no discriminan entre animales y humanos. Estas causan picazón, inflamación e infecciones cutáneas secundarias. Aunque afecciones como la ehrlichiosis canina o la bartonellosis felina no se transmiten directamente a humanos, las picaduras pueden introducir otros patógenos.

La toxoplasmosis, asociada a gatos pero más comúnmente transmitida por carnes mal cocidas, puede causar síntomas gripales leves o, en embarazadas, malformaciones fetales. Morán aclara: “Un gato desparasitado y cuidado representa un riesgo bajo; el problema suele ser la carne mal procesada”.

¿Es importante establecer límites con las mascotas?

Para prevenir estas zoonosis, Morán enfatiza que es necesario evitar contactos tan cercanos con los animales. “Quienes son amantes de los perros y de los gatos, sobre todo desde la pandemia, tienen lazos mucho más fuertes con sus mascotas. Sin embargo, por higiene, es recomendable disminuir un poco el contacto directo. Por ejemplo, es una práctica común comer helado y compartirlo con el perro, pero los perros se lamen el ano, que es la puerta de salida de los desechos. Los gatos hacen lo mismo. Entonces, aunque estén desparasitados, aunque estén vacunados, de todas maneras, por esos orificios de salida va a haber desechos. Entonces no es recomendable”, indicó el experto.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), hay aproximadamente 2,8 millones de perros y gatos en hogares, lo que representa un 18% de los hogares con al menos una mascota. Este dato, actualizado al 2022 tras el Censo de Población y Vivienda, refleja un aumento del 10% respecto a 2019, impulsado por el mayor interés en la tenencia responsable de animales.

Definir espacios para las mascotas también es crucial. Morán desaconseja que duerman en camas o estén en áreas de preparación de alimentos. Los gatos, aunque más “exquisitos”, cazan ratas o cucarachas, introduciendo parásitos al hogar, incluso si son de interior. “El gato no avisa si come una cucaracha, y esos animales silvestres no están desparasitados”, explica. También desmiente el mito de que el lamido de perros cicatriza heridas: “Es la principal entrada de bacterias”. La educación sobre estas prácticas es vital, especialmente tras el aumento de adopciones durante la pandemia.

Pulgas y garrapatas también son un riesgo

Jomira Acosta, veterinaria y supervisora del centro de fauna urbana en el Municipio de Portoviejo, señala que, de las enfermedades citadas por Morán, hay al menos tres que son las más diagnosticadas en las brigadas de atención que se ejecutan todos los meses en los barrios de la ciudad. Entre las afecciones más comunes atendidas en estas campañas están la ehrlichiosis y la anaplasmosis en perros, y la bartonelosis en gatos, todas relacionadas con parásitos externos como garrapatas y pulgas.

La ehrlichiosis, conocida como la “fiebre de la garrapata”, es la enfermedad más común en perros atendidos en las brigadas. Provocada por bacterias transmitidas por garrapatas, causa fiebre, letargo, pérdida de peso y, en casos graves, problemas hematológicos. La anaplasmosis, también transmitida por garrapatas, es otra afección frecuente que puede coexistir con la ehrlichiosis, afectando a los perros con síntomas similares, como anemia y debilidad. Aunque estas enfermedades no se transmiten directamente a humanos, Acosta advierte que las garrapatas que las portan pueden picar a personas, causando problemas cutáneos como acarosis, irritación o infecciones secundarias. “No es que la persona vaya a tener la enfermedad de la garrapata, pero sí hay riesgos en la piel”, explica.

En gatos, la bartonellosis, conocida como la enfermedad del arañazo de gato, es la afección más atendida. Transmitida por pulgas, esta bacteria provoca fiebre, inflamación de ganglios linfáticos y, en casos raros, complicaciones sistémicas en humanos, especialmente en niños o inmunocomprometidos. Aunque exclusiva de gatos, las pulgas pueden picar a personas, generando molestias dermatológicas. Acosta subraya que el control de estos ectoparásitos es crucial para reducir riesgos tanto en animales como en humanos.

Las mascotas necesitan vacunación y desparasitación

Para prevenir estas enfermedades, Acosta recomienda un enfoque integral. La vacunación es la primera línea de defensa: los cachorros deben iniciar su esquema a partir del mes y medio de edad con vacunas como "puppy", parvo-corona, quíntuple y séxtuple, y antirrábica para perros; y la triple felina, leucemia y antirrábica para gatos. Estas se refuerzan anualmente para garantizar protección contra rabia, leptospirosis y otras enfermedades. “Las vacunas aseguran una larga vida al animal y evitan riesgos para las personas”, afirma Acosta.

El control de ectoparásitos es igualmente esencial para romper el “círculo vicioso” de parásitos. “Nosotros desparasitamos al perro, pero no a nosotros mismos, y nos reinfectamos”, explica Morán. Humanos y animales deben tratarse periódicamente. El control de ectoparásitos, como pulgas y garrapatas, requiere productos antiparasitarios y fumigación del hogar. Morán destaca que las garrapatas “no discriminan” y pueden picar a humanos, causando problemas cutáneos. Las personas inmunocomprometidas, como pacientes oncológicos o con VIH, deben evitar el contacto directo con mascotas, especialmente lamidos, debido a su vulnerabilidad. “Una herida es una puerta de entrada para bacterias”, subraya.

Acosta aconseja administrar pastillas antipulgas y garrapatas cada tres a seis meses y fumigar los hogares para evitar la proliferación de estos parásitos. “Siempre hay que estar fumigando para que no haya ectoparásitos en la casa”, señala. La desparasitación regular de las mascotas también es crucial para prevenir la transmisión de parásitos internos, que pueden afectar a humanos, especialmente en hogares con niños.