Las fiestas de San Pedro y San Pablo, celebradas en la parroquia Picoazá, de Portoviejo, así como en los cantones Montecristi, Sosote (Rocafuerte) San Jacinto o San Clemente (Sucre), on una expresión única del sincretismo cultural y religioso de la región. Declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial del Ecuador en 2007, estas festividades combinan devoción católica, tradiciones indígenas y elementos de la cultura chola manabita.

Alfonso Suárez Vera, autor del libro ‘Historia de Picoazá’ y coordinador general de las fiestas de San Pedro y San Pablo durante 55 años, enumera a continuación los cinco símbolos principales de estas festividades. Estas fiestas, que se celebran el 29 y 30 de junio, pero que se extienden todo el mes, reflejan una rica tradición de más de un siglo, arraigada en la devoción religiosa y la identidad chola manabita.

Estandarte blanco

El estandarte blanco es un símbolo fundamental. Está decorado con las imágenes de San Pedro y San Pablo, y en la parte inferior incluye la llave de San Pedro y la serpiente asociada a San Pablo. Según Suárez, este estandarte representa la autoridad y la devoción de los presidentes durante las celebraciones, marcando su liderazgo en las procesiones y actos festivos.

Foto embed
Las familias participan activamente en la festividad católica.

Serpientes

Las serpientes son un símbolo distintivo en Picoazá, vinculadas a San Pablo, a quien se le atribuye poder sobre estos animales. En las procesiones, especialmente durante los paseos del 28 de junio, un “generalísimo” puede llevar una serpiente real de hasta dos metros, o se utilizan representaciones simbólicas en danzas y desfiles. Este elemento refleja creencias ancestrales sobre la protección contra el mal y la conexión con la naturaleza.

Foto embed
Las culebras son capturadas en las colinas y zonas bajas de la parroquia. Los niños desfilan con las serpientes 'mataccaballo' en sus manos o sobre sus hombres.

Gobiernos de ‘Blancos y Negros’

La organización en "Gobiernos de Blancos y Negros" es un símbolo de unidad y competencia amistosa. Los participantes, liderados por presidentes y presidentas, visten de blanco, negro y rojo, y cada grupo tiene su propio “ejército”. Esta tradición, que incluye la transmisión de mando y encuentros solemnes, refuerza la identidad comunitaria y la cohesión social.

Foto embed
En parroquias como Crucita y cantones con salida al mar se organizan procesiones marítimas.

Cintas bendecidas

Las cintas entregadas a los presidentes y presidentas, bendecidas durante la misa del 23 de junio, son un símbolo de autoridad y compromiso. Estas cintas, otorgadas por el sacerdote de la parroquia, marcan el inicio oficial de las responsabilidades de los líderes de los gobiernos de ‘Blancos y Negros’, simbolizando la bendición divina para organizar las festividades.

Foto embed
Las cintas son un accesorio indispensable para los participantes de los desfiles de las fiestas de San Pedro y San Pablo, en Picoazá.

Bailes y música tradicional

Las danzas folclóricas y la música, con orquestas son un símbolo de la alegría y la identidad cultural manabita. Durante los paseos y encuentros, especialmente el 28 y 29 de junio, se realizan bailes en los “palacios” de cada gobierno, acompañados de juegos artificiales y globos, que reflejan el fervor colectivo y la vitalidad de la tradición.

Foto embed
Las bandas de pueblo son muy populares en esta celebración. Acompañan durante todos los días de fiesta.