El popular animador y actual concejal de Portoviejo, Jorge Gutiérrez Fernández, conocido afectuosamente como JG, compartió detalles inéditos sobre la crisis de salud que enfrentó entre 2023 y 2025.
Lo que inició como un procedimiento quirúrgico para mejorar su calidad de vida terminó en una cadena de complicaciones que lo llevaron a clínicas en Portoviejo, Manta y Colombia. Según el funcionario, su recuperación no solo fue un tema médico, sino un evento que atribuye a la fe colectiva y a las oraciones de quienes siguieron su evolución.
El origen de la crisis: Cirugías y descuido alimenticio
La problemática de salud de Gutiérrez se intensificó tras su segunda operación de manga gástrica realizada en 2023, poco después de asumir su cargo en el municipio. El concejal admitió que el ritmo de trabajo exigente, de "sol a sol", sumado a un diagnóstico de diabetes, lo llevó a optar por un segundo bypass gástrico. Sin embargo, reconoció que no siguió los protocolos postoperatorios adecuados: "Decidí seguir comiendo carbohidratos y no proteínas", señaló, lo que generó un desequilibrio metabólico profundo.
Esta falta de cuidado derivó en un cuadro clínico complejo caracterizado por desnutrición, anemia crónica y debilidad extrema. El organismo del animador dejó de absorber nutrientes esenciales, desencadenando una serie de afecciones secundarias como trombosis, estreñimiento severo y otra complicación que requirió intervención quirúrgica. El pico de gravedad ocurrió en Colombia, donde contrajo una bacteria que lo mantuvo al borde de la muerte durante 15 días en una clínica particular.
"Estoy vivo por las oraciones. No fue el dinero lo que me salvó, fue la fe colectiva".
Jorge Gutiérrez, JG, durante su tratamiento médico en una clínica de Colombia.
La batalla silenciosa y la recuperación en Manta
A su regreso al país, a Portoviejo, la situación no mejoró de inmediato debido a la persistente falta de absorción de nutrientes. Ante este escenario, JG decidió llevar su proceso en reserva para no generar angustia adicional en sus seres queridos. Durante 15 días, el concejal trabajó con una vía central escondida bajo su ropa, a través de la cual recibía albúmina, hierro y transfusiones de sangre cada noche después de su jornada laboral, asistido por una enfermera de confianza.
Finalmente, en la primera semana de diciembre, tras lograr niveles estables en sus exámenes, fue intervenido nuevamente en una clínica de Manta por un especialista que viajó desde Quito. Esta operación resultó exitosa y marcó el inicio de su recuperación real. Desde entonces, el animador ha logrado subir 12 kilos y recuperar la energía necesaria para retomar sus funciones al cien por ciento. "Los exámenes son fabulosos", afirmó, destacando que su cuerpo finalmente responde al tratamiento.
Reflexiones sobre la vida, la política y la economía
El impacto de la enfermedad no fue solo físico; la economía personal de Gutiérrez también se vio afectada, acumulando deudas en varios países debido a los costos médicos internacionales. Pese a esto, mantiene una postura optimista y continúa trabajando en diversas áreas, desde la gestión pública hasta la venta de comida y búsqueda de auspicios, defendiendo la idea de que un político honesto debe laborar como cualquier ciudadano para solventar sus necesidades.
Hoy, JG asegura haber transformado su visión del entorno, priorizando la empatía y la humanidad en sus interacciones diarias. Aunque confiesa tener vacíos de memoria de los dos años anteriores debido a la gravedad de su estado, se mantiene activo en las calles de Portoviejo, disfrutando de la gastronomía local con medidas preventivas y un estricto cuidado de su salud.
Para el animador, haber sobrevivido a una probabilidad de "una en un millón" es un milagro que le otorga un nuevo propósito de vida basado en el agradecimiento.