En Los Olivos y Los Tamarindos, la huella destructiva del terremoto de abril de 2016 aún es visible. A casi una década del fenómeno natural, en estos bloques, las afectaciones estructurales, el abandono y la falta de intervención continúan generando preocupación entre las familias que los habitan o que tienen negocios en las edificaciones.

En Los Olivos, dos de cuatro bloques (3 y 4) permanecen desocupados. El paso del tiempo ha profundizado el deterioro de estas estructuras, donde hoy se observan escombros, acumulación de basura, paredes cubiertas de grafitis y columnas severamente dañadas que dejan expuestas las varillas de hierro.

Inseguridad y deterioro marcan la vida cotidiana en Los Olivos

Este escenario ha convertido el área en un foco de inseguridad y degradación urbana, según vecinos. Fernando Álava Murillo vive en uno de los bloques desde hace 31 años y señala que, tras el sismo, las estructuras más afectadas fueron desalojadas de inmediato, mientras que los edificios 1 y 2 continuaron habitados de manera provisional.

Sin embargo, la provisionalidad se ha extendido por casi diez años. Cuatro gobiernos han pasado (Correa, Moreno, Lasso y Noboa) sin que se concrete una solución definitiva. Con el paso de los años, la situación se agravó debido al saqueo de puertas, ventanas y otros elementos estructurales de los bloques desocupados, dijo Álava.

Esto facilitó el ingreso de personas ajenas al sector, incrementando los problemas de inseguridad y afectando la tranquilidad de los residentes cercanos.

Familias continúan habitando bloques sin solución definitiva

Actualmente, entre 22 y 24 familias continúan viviendo en los bloques que aún se mantienen en uso. Los habitantes de Los Olivos han realizado múltiples gestiones ante entidades como el Ministerio de Vivienda, ahora fusionado con el Ministerio de Infraestructura y Transporte (MIT).

Aunque en su momento “se elaboraron estudios y diseños para la reconstrucción, los proyectos no se ejecutaron y quedaron en promesas”, recordó el ciudadano.

En Los Tamarindos, la situación no es distinta. Varios bloques presentan daños desde el terremoto y, pese a ello, continúan habitados o arrendados. Blanca Mendoza alquila un local en este lugar y dice que la ausencia de obras de reparación genera temor entre los moradores, quienes advierten que un nuevo sismo, incluso de menor magnitud, podría provocar consecuencias.

Los residentes de ambos sectores coinciden en la necesidad de una intervención integral que priorice la seguridad estructural, la iluminación y el control de espacios abandonados. También solicitan que se revisen los recursos pendientes de la reconstrucción de Manabí y se destinen fondos para atender estos bloques habitacionales.

Ingenieros advierten riesgos y falta de evaluaciones técnicas profundas

Fabricio Villavicencio, presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de Manabí, señaló que muchas estructuras fueron evaluadas solo de manera visual. Recalcó que no hay claridad sobre los resultados finales ni las intervenciones realizadas por las autoridades.

Indicó que varias edificaciones no fueron demolidas, pero presentan deterioro que amerita estudios técnicos profundos. Villavicencio advirtió que el desprendimiento de elementos estructurales puede representar un riesgo para transeúntes y vehículos ante un nuevo sismo. Sostuvo que es necesario asumir responsabilidades, realizar evaluaciones y ejecutar intervenciones pronto.

Este medio solicitó la versión de la autoridad provincial del Ministerio de Infraestructura y Transporte (MIT) sobre este tema. Sin embargo, hasta el cierre de este reportaje no se obtuvo respuesta. (8)