Bahía de Caráquez ha conocido de cerca la adversidad. Los desastres fracturaron la economía, las rutinas y los sueños de una ciudad acostumbrada a levantarse con el alma.

Luego vino la pandemia, que golpeó con más fuerza aún a quienes ya habían perdido casi todo. Nueve años después, la recuperación ha sido lenta, pero hoy una chispa de esperanza vuelve a encenderse en las calles: la Media Maratón.

El próximo 26 de octubre, la ciudad vivirá un acontecimiento que trasciende lo deportivo. La Media Maratón de 21 kilómetros recorrerá sus principales avenidas, reuniendo a 800 corredores de distintas partes del país. Será una jornada de orgullo y de alegría, organizada por el Municipio de Sucre y la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, instituciones que este año celebran 150 y 40 años de vida, respectivamente. Su alcalde, Carlos Mendoza, y el rector, Marcos Zambrano, coinciden en algo fundamental: esta carrera no es solo una competencia, es el punto de partida hacia la reactivación económica, turística y emocional de Bahía.

Pero la fiesta no comenzará con el disparo de salida. Un día antes, el 25 de octubre, Bahía vivirá un gran pregón cultural que recorrerá sus calles con más de 40 representaciones alegóricas, evocando los hitos más emblemáticos de la ciudad y dando una cálida bienvenida a los deportistas. Este desfile, mentalizado por Fausto Erazo y Jacob Santos, será la antesala perfecta para la competencia, recordándonos que Bahía no solo corre, sino que también celebra su identidad, su historia y su espíritu de unión.

Los corredores no llegarán solos: vendrán con sus familias, amigos y entrenadores, lo que multiplicará el movimiento económico en hoteles, restaurantes y pequeños negocios locales. Esta carrera será, sin duda, un motor de reactivación turística, pero también emocional. Porque correr por Bahía es recorrer su historia de resistencia, es abrazar cada kilómetro como una muestra de que seguimos de pie.

Además del impacto deportivo y turístico, la Media Maratón ofrece un poderoso mensaje simbólico: que el cuerpo de la ciudad —sus calles, sus instituciones, su gente— puede volver a sincronizarse en un solo ritmo. Cada paso será un eco del pasado que no se rinde y del futuro que ya empieza a construirse.

Bahía necesita volver a estar en la agenda nacional. Este evento es una oportunidad para demostrar que la recuperación no es un discurso, sino una acción concreta.

La media maratón de Bahía de Caráquez no será simplemente una carrera. Será una declaración: la ciudad que no tiene copia recupera el pulso perdido, vuelve a moverse. Y esta vez, nadie la detendrá.

theperiodista@hotmail.com