La recuperación económica de Portoviejo demanda más que intención y discursos, necesita decisiones concretas y sostenidas. Tras años marcados por crisis sucesivas, el cantón aún no logra consolidar un proceso de reactivación real que devuelva estabilidad a sus habitantes y competitividad a sus sectores productivos.
El terremoto, la pandemia y la inseguridad redujeron el empleo, cerraron negocios y golpearon la confianza del inversionista local. Otros factores como los apagones —que parecen ya superados, al menos por este año— y el encarecimiento de insumos han afectado a la industria, la agricultura y el comercio.
Superar ese panorama exige coordinación efectiva entre el Gobierno, el Municipio y el sector privado, con políticas que incentiven la inversión y simplifiquen los trámites.
El desarrollo agroindustrial es una opción viable para generar valor agregado y empleo. Sin embargo, requiere financiamiento accesible, infraestructura adecuada y seguridad jurídica. Las ordenanzas locales deben orientarse a respaldar al emprendedor y atraer capitales, no a entorpecerlos con cargas innecesarias.
Portoviejo tiene capacidad para recuperarse, pero esa posibilidad depende de la voluntad de sus autoridades. Es momento de pasar de los planes a la ejecución, de los anuncios al cumplimiento. Reactivar la economía es una tarea colectiva, y su éxito marcará el futuro del cantón.