Los resultados del pronunciamiento popular del pasado domingo 16 de noviembre de 2025, a favor del no, nos dejaron una fuerte lección que debemos respetar y que debe llevarnos a una profunda reflexión.

Debemos valorar que el mal llamado socialismo del siglo XXI sospechosamente no hizo campaña por el no; por lo tanto, se abortó la estrategia de implementar el bipartidismo en Ecuador y la pretendida eliminación de las minorías.

Estamos ante una irrupción popular cansada de ver a los mismos actores políticos reciclados, nacidos en RC5 o en el PSC, quienes mantienen las mismas prácticas totalitarias y corruptas en la administración pública, en especial en la salud, las obras públicas y un sector de la justicia. Ahora se han reciclado en ADN, convertido en un “Frankenstein” político.

Por otra parte, las organizaciones de centroizquierda son testimoniales; no logran sintonizar con los intereses actuales de la ciudadanía, que ya no se ilusiona con sus propuestas caducas, las mismas de la década de los sesenta. Se niegan a renovarse ideológicamente y, al que se atreve a plantearlo, lo condenan al ostracismo y lo califican despectivamente como reformista.

Para derrotar a la mafia se hace necesario ir, sin miedo, a un diálogo nacional con todos los sectores patrióticos, para desmantelar el andamiaje jurídico mentalizado por el ausente y lograr un consenso cívico que permita invertir en lo social. No con la caridad del bono, sino invirtiendo para rescatar a niños y jóvenes de las bandas criminales que están sembrando terror y muerte en Ecuador. Entonces sí tendremos producción y reactivación económica.

Descalificar a la oposición democrática por su escasa votación en los últimos procesos electorales es miopía política. A lo largo de la historia se ha demostrado que, precisamente, esos sectores estigmatizados por los gobiernos de turno tienen gran incidencia en las organizaciones sociales y logran movilizarse. Quedó demostrado ahora con el triunfo del no. Por lo tanto, hay que integrarlos al diálogo nacional.

La crisis social, política y de seguridad que vive Ecuador demanda un consenso para salvar a la patria del crimen organizado. ¿Y usted, qué opina?

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