Garantizar la seguridad en las vías no es tarea exclusiva del Estado. La señalización adecuada de obras viales, tramos inconclusos o zonas de riesgo requiere la acción responsable de contratistas y autoridades.
Un reciente accidente fatal, provocado por la ausencia de señales de advertencia en un muro, recuerda que la negligencia también mata y que prevenir es un deber compartido.
Las instituciones competentes, como la Prefectura, los municipios y el Ministerio de Transporte, deben asegurar que toda obra cuente con la señalización reglamentaria. Para esto, deben establecer formas de control para obligar a que se coloquen las señales de advertencia en forma adecuada.
Pero también la sociedad debe exigir cumplimiento y respetar las señales existentes. La falta de control institucionales y la indiferencia de las personas pueden convertir cualquier obstáculo en una trampa mortal.
Ningún proyecto de infraestructura es exitoso si pone en riesgo la vida humana. La prevención no admite excusas ni delegaciones. Por ello, es urgente que se haga conciencia de la necesidad de advertir con claridad y pertinencia todo lo que puede representar riesgo en las vías.