El Avenidazo debe evolucionar, perfeccionarse y mejorar. Es un evento positivo y, sin duda, tiene potencial; pero requiere planificación, diálogo interinstitucional y una mirada más inclusiva, global y técnica, que reconozca a todos los actores: los que disfrutan y también los que padecen los efectos colaterales de la fiesta.
Ahora, y con tiempo, hay que evaluar y buscar mejoras de cara al futuro.
Cada año, miles de portovejenses y visitantes participan en una jornada que dinamiza la economía local. El comercio, la gastronomía y el transporte se benefician, lo que refleja el valor social y económico de esta celebración. Sin embargo, hay asuntos que atender.
La congestión, la falta de parqueo y los problemas de seguridad deben ser enfrentados. El exceso de ruido afecta a personas vulnerables y, en general, seres humanos que quieren descansar y no son parte de la celebración.
La falta de suficientes baños genera insalubridad. El consumo de alcohol e incluso de drogas también afecta a muchos. Eso, solo por citar algunos ejemplos.
El Municipio, la empresa privada y el club organizador deben actuar con visión de futuro: reubicar el evento, ordenar el comercio, reforzar la seguridad y, en definitiva, mejorar el Avenidazo con inteligencia y respeto por todos.