Es imperioso alcanzar financiamiento para enfrentar las enfermedades catastróficas que conducirían a la extinción de especies de banano y plátano, fundamentales para la alimentación, el sostenimiento económico y social del país y el mundo, por lo que planteamos recurrir a la Unión Europea (UE), que maneja ingentes recursos, engrosados con el aporte de aranceles pagados por el ingreso de la fruta a los 27 países que la conforman (antes fueron 28). Esos impuestos, que alcanzaron más de 200 dólares por tonelada, ahora son 75, después de un proceso de desgravación que se detuvo en el año 2020, dejando una estela de inequidad.

Tal gravamen de varias décadas se creó para permitir que la producción propia europea y de sus antiguas colonias pueda competir con el banano latinoamericano, que, de no regir, haría imposible su subsistencia comercial frente a productos mucho más baratos y de mejor calidad. Se ha cuantificado en más de diez mil millones de dólares lo recaudado por Europa desde 1993 hasta el 2020, solo por la fruta de origen ecuatoriano, lo que ha sido apreciado como una transferencia de riqueza de un pequeño país a favor de una comunidad de naciones desarrolladas.

Los 75 euros por tonelada, que representan más de un dólar por caja (una tonelada equivale a 54 cajas), significan para el país una cifra superior a los 100 millones de dólares anuales. En el año 2025, Ecuador exportó 115 millones de cajas a la UE. Estos recursos deberían ser planteados de forma frontal, valiente y sin temores por el régimen, para que se reorienten hacia el Ecuador y permitan enfrentar los males que afectan al banano y al plátano, con beneficio no solo para el país, sino también para la propia Unión Europea, que seguiría disfrutando de una fruta superior y de menor costo. De este modo, se mantendría el impuesto sin perjudicar ningún esquema comercial proteccionista. Sería una mínima correspondencia histórica como acto de solidaridad fitosanitaria de Europa con Ecuador.

Esta propuesta, hecha pública hace varios días, ha recibido un inexplicable silencio estatal, que  podría ser roto por una campaña de difusión impulsada por entidades preocupadas por los temas sociales, políticos y económicos de la nación, razón por la que hemos invocado a las universidades y centros de estudios superiores a que se sumen y respalden la iniciativa, solicitada por medios escritos y radiales, habiendo recibido respuesta de la Escuela Superior Politécnica de Manabí Manuel Félix López (ESPAM MFL), donde dictaré una conferencia el 10 de febrero y luego el 11 en El Carmen.

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