La democracia es una de las garantías civiles, ciudadanas, que permanentemente deberían estar siendo mejoradas sustituyéndose las acciones erradas, evitando cometerlas o simplemente aplicando nuevas estrategias.
En situaciones en las que los males parecen incontenibles, como actualmente está sucediendo en Ecuador con el temor y el pesimismo reinando en el ambiente, estimo debemos ser consistentes en la lucha por un gran cambio, con nuestro aporte decisivo para superar las dificultades- Y de poco en poco, con ritmo sostenido, ingenioso, inteligente y moralmente fuerte, agilitar la transformación que necesitamos.
Nuestra patria está en terapia intensiva y pareciera que a nadie le importara. Todos nos preocupamos por nuestro propio beneficio y seguridad, en autoengaño ridículo y peligroso, sabiendo que aquello será imposible conseguir so pena de llegar al fraccionamiento del país. Y es precisamente el hábito del avestruz lo que hay que desechar en el combate contra las fuerzas destructivas del mal, exhibiendo nuestro fervor cívico, patriótico, para hacer frente al deterioro de nuestra sociedad, estabilizándola y evitando nuestro fracaso como nación.
Y para ello hay que cumplir con el deber ciudadano de respetar nuestras obligaciones haciendo valer nuestros derechos: los primeros, con honestidad, entereza e hidalguía; los segundos, con orgullo, humildad, decisión y valentía. Siempre anteponiendo la razón a la soberbia, escuchando con atención y analizando para eludir los cantos de sirenas que arrastran al equívoco de la pasión, y seguros de que lo que sentimos y creemos es lo correcto,
Imprescindible es, entonces, revisar cómo hemos estado tratando estos últimos años a nuestra democracia para alarmarnos del desgaste que ha sufrido, cuánto se ha manoseado su significado y alcanzar a comprender la seria encrucijada en la que nos hemos ubicado por el desfase de sus objetivos y el derecho a vivirla. Nos daremos cuenta que, mientras más nos demoramos en rectificar, abrimos más el camino para que cabalguen los jinetes de la Apocalipsis. Porque cuando nos vamos contra la razón, la realidad y la prudencia, iniciamos la construcción de nuestro propio sarcófago. Y la insistencia de perseverar en lo negativo es empezar a clavar la tapa de ese ataúd.
Martín Luther King, en su "Carta desde la cárcel de Birmingham”, escribió: “La injusticia en cualquier parte es una amenaza a la justicia en todas partes". Reflexionemos y evitemos ser injustos con nosotros mismos. Démonos el placer del derecho a ser una nación feliz con una patria en democracia y con justicia. Honremos los 205 años de independencia de Portoviejo. Las futuras generaciones nos lo agradecerán.