El mercado internacional de materias primas vivió uno de sus episodios más fuertes en décadas. El precio del oro registró su mayor caída diaria desde 1983, mientras la plata sufrió un retroceso sin precedentes, en medio de un cambio brusco en las expectativas sobre la política monetaria de Estados Unidos.
El desplome comenzó el viernes 30 de enero de 2026 y continuó este lunes 2 de febrero, con jornadas marcadas por extrema volatilidad, ventas forzadas y fuertes movimientos especulativos que borraron buena parte de las ganancias acumuladas por los metales durante el último año.
En Ecuador, el economista Alberto Acosta Burneo calificó lo ocurrido como un impacto brutal en los mercados internacionales.
"El oro cayó cerca del 10 %, su mayor baja diaria desde 1983, mientras la plata sufrió un retroceso cercano al 25 %, algo prácticamente sin precedentes", explicó el analista.
¿Qué pasó con el oro y la plata?
Tras haber alcanzado máximos históricos por encima de los 5.500 y 5.600 dólares por onza a finales de enero, el oro cayó hasta cotizar entre 4.600 y 4.700 dólares por onza durante las jornadas siguientes, registrando pérdidas adicionales intradía de entre 4 % y 8 %.
La plata sufrió un ajuste todavía más severo. Luego de alcanzar valores cercanos a 121 dólares por onza, el metal cayó hasta un rango de entre 76 y 81 dólares, acumulando pérdidas superiores al 30 % en apenas pocos días, su peor corrección desde 1980.
El movimiento estuvo impulsado por varios factores simultáneos: liquidaciones forzadas de posiciones especulativas, aumento de márgenes exigidos por la bolsa de derivados CME y una fuerte toma de ganancias tras meses de rally parabólico.
A esto se sumó un dólar más fuerte y un cambio en la percepción del rumbo de la política monetaria estadounidense.
El detonante: Kevin Warsh
El giro del mercado ocurrió tras la nominación del economista Kevin Warsh por parte del presidente estadounidense Donald Trump para suceder a Jerome Powell como presidente de la Reserva Federal a partir de mayo de 2026, pendiente aún de confirmación del Senado.
Warsh, exgobernador de la Fed entre 2006 y 2011, es visto por los inversionistas como un economista pragmático, defensor de la independencia del banco central y partidario de mantener una postura firme contra la inflación.
Según Acosta Burneo, el mercado interpretó que bajo su liderazgo habría menos probabilidades de recortes agresivos de tasas y menor expansión monetaria.
"El mercado había apostado a una Fed más flexible y a un dólar débil, lo que impulsó la compra de oro como refugio. Con Warsh, ese escenario cambia", explicó.
Ese ajuste provocó un fortalecimiento inmediato del dólar y elevó los rendimientos reales, reduciendo el atractivo de los metales como protección frente a inflación o depreciación monetaria.
Cómo lo leen los medios el hecho
Distintos medios internacionales coincidieron en que la nominación de Warsh fue el catalizador del desplome.
Deutsche Welle, desde Alemania, señaló que el mercado interpretó la designación como una señal de política monetaria más ortodoxa y estricta contra la inflación, lo que fortaleció al dólar y rompió apuestas especulativas contra la moneda estadounidense.
La Agencia Reuters, en Estados Unidos, destacó que el colapso fue agravado por el aumento de márgenes exigidos en la bolsa de derivados CME, lo que obligó a muchos inversionistas a vender posiciones de manera acelerada. Sin embargo, analistas citados por la agencia consideran que la caída pudo haber sido exagerada y no descartan rebotes si persisten factores de fondo que apoyaban al oro.
En Asia, medios como The Straits Times de Singapur y el South China Morning Post de Hong Kong pusieron el foco en el impacto local, donde futuros de oro y plata en Shanghái llegaron a caer hasta 15 % y 17 %, generando pánico entre inversionistas minoristas y la suspensión temporal de algunos fondos.
¿Se acabó el rally del oro?
Pese al desplome, varios analistas consideran que podría tratarse de una corrección violenta tras un ascenso demasiado rápido.
Factores estructurales que habían impulsado el oro —como tensiones geopolíticas, elevados déficits fiscales y compras récord de bancos centrales— siguen presentes, por lo que algunos inversores ven la caída como una oportunidad de compra.
Lo cierto es que. el oro, en cuestión de días, uno de los activos refugio más importantes del mundo pasó de marcar récords históricos a protagonizar una de las caídas más fuertes en más de cuatro décadas.