La provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas , principal productora de piña en Ecuador , busca afianzar su rol como abastecedor clave para el mercado peruano . Esto, tras el inicio de envíos regulares desde septiembre de 2024 , consolidando un nuevo destino estratégico para las exportaciones agrícolas del país.
La piña ecuatoriana ha ganado terreno en el mercado peruano, y el desafío actual es consolidar esta presencia con el apoyo de los mayores productores. Todos ellos concentrados en Santo Domingo de los Tsáchilas . Esta provincia, con el 86% de la superficie nacional sembrada de piña, posee condiciones óptimas para satisfacer la creciente demanda internacional .
El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) confirmó que el acceso al mercado peruano fue resultado de un proceso de negociación fitosanitaria con el Servicio Nacional de Sanidad Agraria del Perú (Senasa) . Desde septiembre de 2024 , empresas exportadoras ecuatorianas iniciaron envíos constantes de piña fresca , predominantemente de la variedad MD2 , valorada por su sabor, firmeza y vida útil.
La incorporación de Perú es estratégica, ofreciendo ventajas logísticas por su cercanía, menores costos de transporte y una demanda creciente, a diferencia de mercados ya establecidos como Países Bajos , Estados Unidos y Chile .
Según la Encuesta de Superficie y Producción Agropecuaria Continua (ESPAC) del INEC , en 2023 se registraron 5.497 hectáreas sembradas de piña en Santo Domingo de los Tsáchilas , de un total nacional de 6.374 hectáreas .
Esto significa que casi nueve de cada diez hectáreas se encuentran en esta provincia. La producción provincial alcanzó las 492.121 toneladas , representando el 97% del total nacional, lo que establece a Santo Domingo como el principal polo de desarrollo de este cultivo. Luis Cedeño, técnico especializado en producción de piña, destaca: “Tenemos volumen , experiencia técnica y cercanía a los puertos . Con Perú como nuevo destino, debemos fortalecer alianzas logísticas, sanitarias y comerciales para aprovechar esta ventaja”.
Uno de los factores que impulsa la competitividad de la piña ecuatoriana es su rendimiento por hectárea , que alcanza las 80 toneladas , el más alto de la región. Supera a Costa Rica (72 ha), Filipinas (43 ha) y Colombia (40 ha). Esta eficiencia mejora la relación costo-beneficio y ofrece mayor capacidad de abastecimiento para nuevos contratos comerciales , según Cedeño.
Ximena Tapia, consultora agroexportadora, añade que “el mercado peruano es ideal para pequeñas y medianas exportadoras que quieran comenzar o crecer en el comercio exterior. Hay estabilidad , una demanda sostenida y los requisitos sanitarios ya han sido superados”.
En 2023 , Ecuador exportó 64.727 toneladas de piña, generando $114 millones de dólares , lo que representó el 1.4% de las exportaciones agropecuarias del país. Aunque no es el producto principal, ha ganado un espacio sostenido y posiciona a Ecuador como el sexto mayor exportador mundial , con un 3% de participación global . Los principales destinos siguen siendo los Países Bajos , Estados Unidos y Chile , pero el ingreso a Perú es una diversificación clave , especialmente para las empresas de la provincia Tsáchila.
El cultivo de piña genera empleo para más de 3.800 personas en el país, con el 69% de trabajadores permanentes y el 19% de mano de obra familiar. En Santo Domingo , muchas familias campesinas dependen de la piña como su principal fuente de ingresos. Mario Anchundia, productor local, comenta: “La apertura del mercado peruano es una esperanza. Ya algunos exportadores están comprando más volumen y piden fruta de mejor calidad . Eso nos obliga a mejorar, pero también nos abre la puerta a mejores ingresos ”.
Según expertos, para que Santo Domingo aproveche al máximo esta oportunidad, es crucial fortalecer los sistemas de certificación , mejorar la infraestructura de empaque , establecer alianzas comerciales formales y asegurar que los productores cumplan con las normas de inocuidad y trazabilidad .
Adicionalmente, se requiere una mayor articulación entre los productores, transportistas, exportadores y organismos de control como Agrocalidad . Tapia enfatiza que “el siguiente paso es consolidar una red logística estable para exportaciones continuas. Perú no puede ser solo una prueba, debe convertirse en un socio estratégico a largo plazo ” (21).