El método de sobres, una técnica de organización financiera personal, se ha convertido en una herramienta usada por jóvenes con ingresos variables durante años en varias ciudades del país, para controlar gastos y mejorar el ahorro , según datos de consultoras económicas y talleres de educación financiera.

Método tradicional que se ajusta a nuevas necesidades

El método de sobres es un sistema de administración del dinero que divide los ingresos en categorías de gasto. Jóvenes con trabajos temporales, actividades freelance o ingresos irregulares han empezado a usar esta técnica por su simplicidad y por el control visual que ofrece sobre el dinero disponible.

La economista María Dolores Hernández explica que el método se adapta con facilidad a quienes no reciben ingresos fijos . Señalan que, al no depender de un monto mensual estable, los usuarios asignan porcentajes en lugar de cantidades rígidas, lo que permite flexibilidad y mantiene el orden en semanas de ingresos altos y bajos.

Asignación por porcentajes ante ingresos variables

La adaptación más frecuente consiste en dividir cada ingreso bajo una estructura porcentual que distribuye el dinero según cinco categorías: necesidades, gastos personales, ahorro, transporte y emergencias. Este modelo permite que cada aporte, sin importar su tamaño, contribuya a un ahorro progresivo.

Hernández indica que los jóvenes destinan entre el 10% y el 20% de cada ingreso a un fondo de ahorro , una práctica que facilita metas a corto plazo como estudios, viajes o compra de dispositivos electrónicos. Esta estrategia también genera hábitos financieros sostenibles que fortalecen la estabilidad económica personal.

Herramienta útil en contextos de informalidad laboral

El incremento del trabajo independiente entre jóvenes ha impulsado el uso de métodos de gestión manuales como los sobres. Según varias consultoras económicas reportan que una parte significativa de la población joven recibe ingresos provenientes de actividades informales, lo que hace necesario un modelo flexible de administración del dinero.

Organizaciones que imparten talleres de educación financiera confirman que el método de sobres suele ser una de las primeras herramientas recomendadas para quienes inician su vida laboral. Su estructura simple reduce errores comunes, como gastar antes de planificar o subestimar gastos variables.

Mayor control sobre gastos pequeños y recurrentes

Otra ventaja del método es su utilidad para evaluar gastos pequeños, que suelen pasar desapercibidos. Al asignar un sobre específico para consumo diario, transporte o compras eventuales , los jóvenes identifican patrones que afectan su presupuesto y pueden ajustar sus prioridades de forma más precisa, menciona Hernández.

Los encargados de programas de acompañamiento económico señalan que este control detallado evita el endeudamiento en tarjetas de crédito y promueve decisiones responsables. También permite establecer límites claros, porque cada sobre refleja el dinero disponible y evita usar recursos destinados a otras categorías.

Adaptación digital y uso de billeteras electrónicas

La popularidad de las aplicaciones móviles ha impulsado versiones digitales del método. Jóvenes utilizan billeteras electrónicas o aplicaciones gratuitas que simulan sobres virtuales, lo que facilita registrar movimientos y automatizar transferencias hacia categorías de ahorro. Estas herramientas complementan el uso físico de sobres y modernizan el proceso.

Consultoras tecnológicas indican que esta transición digital responde al uso creciente de pagos electrónicos y transferencias instantáneas. Los sobres virtuales permiten llevar un control financiero desde el teléfono, incluso cuando los ingresos se reciben en diferentes momentos del mes.

Un método simple que gana espacio entre jóvenes

El método de sobres destaca por su eficacia y accesibilidad. No requiere conocimientos técnicos ni herramientas complejas y permite ver, de forma inmediata, el impacto de cada gasto. Estas características explican su adopción creciente entre jóvenes que buscan mayor organización financiera , especialmente en contextos de ingresos inestables.

Educadores financieros coinciden en que la técnica, aunque tradicional, continúa vigente gracias a su capacidad de adaptación y a su utilidad para crear hábitos responsables. Su implementación facilita metas personales y fomenta una cultura de ahorro juvenil sostenida en el tiempo.