Rafael Torres Gómez , presidente de la Federación Nacional de Productores de Plátano (FENAPROPE) , dice que Manabí, Santo Domingo y Los Ríos constituyen el “triángulo de producción platanera” del país. Se trata de una zona que concentra más del 60% de la producción nacional. Esta región representa el eje de un cultivo que sostiene a más de 40.000 familias y que genera importantes divisas para el Ecuador.
El triángulo del plátano: eje productivo nacional
En palabras de Rafael Torres, “el triángulo de la producción platanera en Ecuador está fortalecido en Manabí, Santo Domingo y Los Ríos". Estas provincias, de acuerdo a proyecciones del Ministerio de Agricultura, concentran la mayor superficie cultivada de plátano en el país. Actualmente, Ecuador cuenta con aproximadamente 144.000 hectáreas de plátano , de las cuales Manabí representa cerca de 50.000, Santo Domingo alrededor de 25.000, y Los Ríos entre 15.000 y 16.000.
Este conglomerado geográfico, además de poseer condiciones agroclimáticas favorables , mantiene una cadena productiva activa que abastece tanto al mercado nacional como a la exportación.
El impacto del triángulo productivo no se limita a cifras de cultivo. La región genera más de 40.000 empleos directos e indirectos , además de sostener una economía circular donde casi nada se desperdicia. Sin embargo, el sector enfrenta múltiples retos. La falta de tecnificación agrícola , el escaso acceso a créditos accesibles y la presencia de enfermedades como el moco y la sigatoka negra han mermado el rendimiento de los cultivos.
La urgencia de políticas diferenciadas
En contraste, otros países productores como Colombia, Guatemala y Costa Rica han logrado incrementar significativamente su productividad. Mientras que Ecuador registra un rendimiento promedio de 500 cajas por hectárea al año , Colombia supera las 1.000 cajas , evidenciando una brecha atribuida a políticas de Estado más sólidas y programas técnicos consistentes .
Torres enfatiza que el plátano, a diferencia del banano, es una hortaliza de la canasta básica , con alta incidencia en la seguridad alimentaria nacional . Su consumo per cápita alcanza los 40 kilos por ecuatoriano y se proyecta un aumento del 50% en los próximos cinco años .
En este contexto, FENAPROPE ha solicitado al Estado una ley específica para el plátano , separada de la normativa bananera actual. La propuesta incluye un programa nacional técnico , la regulación de la comercialización , y un fondo de financiamiento propio mediante el aporte del 2 al 3% de la producción nacional .
“La diferencia es clara: mientras el banano se consume maduro y se exporta, el plátano se consume fresco y local , por lo tanto debe ser tratado como un producto estratégico de seguridad alimentaria”, recalca Torres.
Una zona para el desarrollo rural
El triángulo platanero no solo es un motor económico para el país, sino también una zona estratégica para el desarrollo rural . Sin embargo, para sostener y potenciar su productividad, es imprescindible implementar políticas públicas diferenciadas , impulsar la tecnificación agrícola , y garantizar un marco legal que proteja tanto al productor como al consumidor .
El reto está planteado: transformar el auge coyuntural del plátano en un proyecto sostenible de desarrollo nacional .
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