El tradicional bolón de chicharrón con queso continúan con precios de $2 a $3,50, mientras los encebollados acompañados con chifle llegan a $3. No obstante, los establecimientos han comenzado a reducir las porciones, como respuesta al aumento del precio del plátano verde.
El costo del plátano verde impacta en los negocios
El precio del racimo mediano de plátano dominico ha pasado de $3,50 a entre $5 y $7, y el plátano barraganete subió de $2,50 a $4,50. Este incremento impacta directamente en los costos que enfrentan los negocios de comida popular. Las razones detrás de esta alza incluyen una menor oferta local afectada por condiciones climáticas adversas, enfermedades del cultivo y mayores costos logísticos.
Los comensales apenas notan cambios, salvo por bolones más pequeños y menos chifle, mientras los precios se mantienen. Esta estrategia busca conservar la clientela a pesar de los costos crecientes.
Ajustes en huecas y cafeterías
En La Lorena, Nelly Macías redujo el bolón de 300 g a 200 g, mientras su gasto semanal en plátano pasó de $40 a $65, asumiendo la diferencia sin trasladarla al consumidor.
En el terminal terrestre, Luis Barrezueta produce entre 12 y 14 bolones por racimo, en lugar de 10, reduciendo además el chicharrón por unidad. Todo ello para evitar subir el precio a $4, lo cual podría ahuyentar a su clientela. Rosa Villacís, en su carretilla, ahora coloca solo media funda de chifle, y ofrece fundas extra por $0,25, dando al cliente la opción de ajustar la porción a su gusto.
Esta personalización de porciones permite cuidar el margen sin alterar el precio base, generando percepción de control en el consumidor. Por su parte, los productores locales atribuyen la subida en el precio del plátano a la suma de plagas, escasa cosecha, costos de transporte y mayor enfoque en cultivos más rentables.
Factores estructurales del incremento del plátano verde
Las lluvias e inundaciones han perjudicado extensas zonas de cultivo, reduciendo la producción. Enfermedades como el moko y la sigatoka afectan entre el 15 % y el 30 % de las plantaciones. Esto reduce drásticamente la oferta. La creciente demanda para exportación de plátano ha tensionado aún más el mercado interno, que ve disminuida su disponibilidad ante el aumento de envíos al extranjero. Además, muchos agricultores migran a cultivos como el cacao, que ofrecen mayor rentabilidad, lo que reduce el área cultivada para el plátano y refuerza la escasez.
En los mercados, la cantidad de plátanos que antes se obtenía por un dólar ha disminuido de 5–6 a apenas 2–3 unidades. Y el precio por racimo puede oscilar entre $12 y $14. Los mayoristas han visto cómo el costo del racimo de dominico subió de $4–5 a $7–8, y el de barraganete pequeño pasó de $3,50 a $6–7, reflejando una presión ascendente en toda la cadena. Los establecimientos de comida popular reaccionan con reducciones de porciones y estrategias de personalización en lugar de trasladar el incremento directamente al cliente.
Equilibrio entre adaptación y precio del plátano verde
Los dueños de huecas, cafeterías y carretillas han optado por adaptar porciones y permitir elección personalizada, antes que subir precios, manteniendo así la satisfacción del cliente. Sin embargo, si la tendencia alcista del plátano verde persiste, será inevitable implementar reajustes de precio o lanzar combos más pequeños para asegurar la viabilidad económica.
Por ahora, los comensales siguen disfrutando de sus platos tradicionales sin percibir cambios drásticos, resaltando una estrategia silenciosa pero efectiva del sector ante la crisis del plátano.
Hubo cambios de precios en el menú
Alejandra Moreira es dueña del local Descocados, con sede principal en Manta y sucursal en Santo Domingo. Ella informó que las compras diarias de plátano verde y maduro han sufrido un aumento de costos significativo. Antes de la escasez, el restaurante gastaba entre 15 y 20 dólares diarios en varios racimos. Ahora esa inversión ha subido a entre 40 y 60 dólares, un incremento que se duplicó e incluso se triplicó, según su testimonio.
El precio del racimo grande de barraganete ha pasado de 5–6 dólares a entre 9 y 12 dólares. Mientras que su calidad ha disminuido debido a que se cosecha antes de tiempo. “Llega flaco, sin madurar; hay menos verde, menos maduro y todo está más caro, difícil de encontrar y muy delgado”, advirtió Moreira.
El restaurante había mantenido los precios del menú sin cambios durante dos años, pero debido al impacto en insumos, se vieron obligados a ajustar algunos productos. Los bolones conservaron su precio, aunque su masa se redujo entre 10 % y 20 %, manteniendo la cantidad de queso, chicharrón y longaniza, para no afectar al consumidor.
Un plato que tuvo un ajuste
En cambio, el tigrillo, el producto más popular de Descocados, tuvo un ajuste de $3 a $3,75, aún por debajo de los precios del mercado (entre $4 y $4,50). El “supertigrillo” incrementó su precio en $0,50 y el formato junior subió $0,75.
Moreira subrayó que el objetivo es proteger al cliente, manteniendo estándares de sabor y calidad, sin trasladar íntegramente el aumento de costos. También expresó su esperanza de que la escasez y alza del precio del plátano se normalice pronto, lo que permitiría evitar nuevos ajustes (21).