La noticia llegó desde Ciudad de Panamá con sabor a esperanza y cautela. En septiembre, en su reunión número 103, la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT) tomó una decisión que marca un punto de inflexión para la pesca regional: la reducción del periodo de veda obligatoria de 72 a 64 días para la captura de túnidos tropicales.

No fue una medida improvisada. Se apoyó en monitoreo científico y en una señal alentadora que emerge desde las profundidades del Pacífico Oriental: las poblaciones de atún, especialmente el patudo, muestran signos de recuperación.

Los informes biológicos, presentados por el comité científico de la CIAT, revelaban un crecimiento sostenido en el número y tamaño promedio de los ejemplares de atún patudo (Thunnus obesus), una especie que hasta hace poco figuraba entre las más vulnerables por su lenta tasa de reproducción.

“Estamos viendo resultados concretos del manejo responsable”, señaló un representante técnico de la CIAT. “La reducción de la veda es un reconocimiento al esfuerzo de las flotas que han respetado las medidas de conservación y a la ciencia que las respalda”.

El regreso del atún patudo

El atún patudo es un pez discreto del océano. Puede sumergirse a más de 250 metros de profundidad y vivir hasta 12 años. Su carne, muy apreciada en Asia para el sashimi, lo convierte en una joya de alto valor comercial. Pero esa misma demanda lo ha puesto históricamente en la mira de la sobrepesca.

Según Luigi Benincasa, director ejecutivo de la Asociación de Atuneros del Ecuador (Atunec), la noticia representa un alivio y un desafío. “El patudo tiene un ciclo vital más largo y eso lo hace más sensible. Ver su recuperación es una señal positiva, pero no debemos confiarnos”, advierte.

Aunque el patudo solo representa cerca del 5% de las capturas en Ecuador, su importancia ecológica es enorme. Su comportamiento y longevidad lo convierten en un termómetro del equilibrio marino.

Ecuador, corazón atunero del Pacífico

Para Ecuador, este anuncio tiene un peso especial. El país es el segundo mayor procesador de atún del mundo, con un sector que genera más de USD 1.600 millones en exportaciones anuales y da empleo directo a más de 30.000 personas. Manta y Posorja laten al ritmo del océano: son puertos donde el atún no solo alimenta economías, sino también identidades.

La flota ecuatoriana captura alrededor de 300.000 toneladas de atún al año, aunque sus plantas procesadoras duplican esa cifra, alcanzando 600.000 toneladas entre enlatados y conservas. El listado o barrilete es la especie reina de esta industria, con 25.910 toneladas capturadas solo en los primeros meses del año. Le siguen el aleta amarilla con 7.279 toneladas y el patudo.

La reducción de la veda, aunque breve en cifras, significa mucho en la práctica. Ocho días menos de inactividad pueden aliviar los costos de operación de la flota, pero también ponen a prueba la disciplina colectiva del sector para mantener la sostenibilidad.

El equilibrio entre ciencia y mar

En el VI Foro de Sostenibilidad del Atún, celebrado en Manta, la reducción fue recibida como un logro compartido. Investigadores, autoridades y empresarios coincidieron en que las políticas regionales están dando frutos. Sin embargo, recordaron que los desafíos persisten: el monitoreo de la captura incidental de juveniles, la vigilancia de las flotas de palangre en alta mar y el cumplimiento de los límites de esfuerzo pesquero.