El oro volvió a sorprender a los mercados y alcanzó niveles históricos, impulsado por una combinación de incertidumbre política, expectativas económicas y un dólar debilitado en el escenario global.

El metal precioso subió cerca del dos por ciento y probó valores cercanos a los 5.300 dólares por onza, consolidando un ciclo alcista sin precedentes recientes. Este repunte ha fortalecido la confianza en el mercado de metales y ha impulsado también las acciones de grandes compañías mineras, como Newmont, Barrick Gold y AngloGold Ashanti.

La escalada del precio del oro no es un fenómeno aislado, sino la suma de factores geopolíticos, financieros y psicológicos que han llevado a los inversionistas a buscar refugio frente a la volatilidad. El domingo 25 de enero, el metal superó por primera vez los 5.000 dólares por onza, en medio de tensiones diplomáticas entre Estados Unidos y aliados estratégicos en Europa y Canadá. A ello se suman temores sobre decisiones de política exterior, presiones inflacionarias y expectativas de recortes en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal.

En lo que va de 2026, el precio del oro ha aumentado alrededor del quince por ciento, consolidando una tendencia que se suma al histórico incremento del sesenta y cinco por ciento registrado en 2025.

Se trata del mayor crecimiento anual desde 1979, un dato que confirma el papel del oro como termómetro de la ansiedad del mercado y de la percepción de riesgo global. En paralelo, la plata también ha registrado un repunte notable, con un aumento superior al cuatro por ciento y un desempeño anual récord que no se veía desde hace más de cuatro décadas.

El precio spot de la plata ronda los $113-116 dólares por onza troy (aprox. 31.1 gramos). En lo que va de 2026, el crecimiento porcentual año a fecha (YTD) es de aproximadamente +55-58%, dependiendo de la fuente exacta y el momento de medición. 

El mercado en alerta y el riesgo de una corrección

Los analistas observan el comportamiento del oro con atención, porque los indicadores técnicos muestran señales de sobrecompra extrema que podrían anticipar ajustes en el corto o mediano plazo.

El índice RSI se acerca a los 88 puntos, un nivel que históricamente ha precedido caídas temporales tras periodos de euforia en el mercado. Una corrección, explican los expertos, es una caída transitoria del precio entre cinco y veinte por ciento que permite ajustar excesos, consolidar ganancias y preparar nuevas tendencias.

A pesar de estos riesgos, el consenso del mercado sigue siendo optimista, porque la incertidumbre política y económica global continúa alimentando la demanda del metal amarillo. Goldman Sachs elevó su previsión del precio del oro hasta los 5.400 dólares por onza, citando la persistente incertidumbre de la política global y el interés del sector privado. Bank of America, por su parte, planteó escenarios aún más ambiciosos, señalando que el oro podría superar los 6.000 dólares si se prolongan las tensiones económicas y geopolíticas.

El aumento del precio también responde a factores estructurales, como la compra de oro por parte de bancos centrales, el debilitamiento del dólar y una inflación superior a la prevista. Estos elementos han convertido al oro en un refugio estratégico frente a la volatilidad de los mercados financieros y a la pérdida de valor de las monedas tradicionales. 

El impacto silencioso en la vida cotidiana

Mientras los mercados celebran el auge del oro, en ciudades como Portoviejo el fenómeno se traduce en cambios concretos en tradiciones. En plena temporada de graduaciones, las joyerías reportan una caída significativa en los pedidos de anillos de grado, una tradición que pierde fuerza debido al encarecimiento del metal. Los comerciantes explican que muchas familias renuncian a la compra, ante precios.

El impacto se extiende a otras piezas tradicionales, como anillos de matrimonio, cadenas, aretes y joyas elaboradas con oro de catorce o dieciocho quilates, cuyos precios han aumentado entre quince y veinticinco por ciento en un año. Ante este escenario, muchas personas posponen compras importantes o eligen piezas más pequeñas, con menor contenido de oro o diseños más simples.

Incluso los servicios de reparación, engaste o baños de oro se han encarecido, porque el material base tiene un costo mucho más elevado que hace doce meses.

Sin embargo, el fenómeno también genera oportunidades para quienes poseen joyas antiguas o piezas en desuso, que ahora pueden venderlas o empeñarlas a precios más altos que en años anteriores. Para muchas familias, esta opción representa una fuente rápida de liquidez para enfrentar emergencias, deudas o gastos imprevistos en un contexto económico complejo.  

Minería ilegal y violencia ambiental

Y aunque muchos pueden pensar que no les afecta, si lo hace. El incremento del precio del oro influye en la seguridad en Ecuador. ¿Cómo pasa eso? el alto precio del oro actúa como un poderoso incentivo para la expansión de la minería ilegal, un fenómeno que se ha intensificado entre 2025 y 2026. Organizaciones delictivas han encontrado en el oro una fuente de financiamiento, control territorial y lavado de dinero, desplazando en algunos casos al narcotráfico tradicional.

En este nuevo ciclo del oro, la pregunta ya no es solo cuánto puede subir su precio, sino cuánto está dispuesto a pagar el mundo por esa escalada y cómo afecta a la gente.