Salir de deudas en el menor tiempo posible es uno de los objetivos financieros más recurrentes en los hogares. Sin embargo, especialistas en educación financiera coinciden en que el error más común en este proceso es priorizar la rapidez del pago por encima de la estabilidad económica mensual. Esta puede generar nuevos problemas financieros, indican.
Este comportamiento se presenta cuando las personas destinan la mayor parte de sus ingresos al pago de obligaciones, sin considerar gastos básicos ni un margen para imprevistos. Aunque la intención es reducir pasivos, el resultado suele ser un desbalance que compromete la sostenibilidad del plan financiero.
Pagar todo sin presupuesto, un riesgo frecuente
Uno de los principales factores detrás de este error es la ausencia de un presupuesto integral. Al no calcular con precisión ingresos, gastos fijos y variables, se sobrestima la capacidad de pago y se subestima el impacto de destinar casi todo el dinero a las deudas.
Cuando no se cubren adecuadamente necesidades como alimentación, servicios básicos, transporte o salud, las personas recurren nuevamente al crédito para solventar estos gastos. De esta forma, el endeudamiento no solo persiste, sino que aumenta, anulando el esfuerzo inicial por salir de él.
El impacto de no prever imprevistos financieros
Otro elemento clave es la falta de un fondo de emergencia. Al eliminar cualquier margen de ahorro para contingencias, cualquier gasto inesperado obliga a buscar financiamiento externo, generalmente con tarjetas de crédito o préstamos de corto plazo.
Esta dinámica genera un círculo repetitivo de pago y endeudamiento. En lugar de reducir la carga financiera, se incrementa el número de obligaciones y, en muchos casos, se deteriora el historial crediticio por retrasos o incumplimientos.
Decisiones aceleradas que elevan el costo de la deuda
La urgencia por salir de deudas también lleva a tomar decisiones poco favorables, como aceptar refinanciamientos con tasas más altas o extender plazos sin evaluar el costo total del crédito. Estas alternativas pueden aliviar la presión inmediata, pero encarecen la deuda a largo plazo.
Además, no establecer prioridades entre las obligaciones puede provocar que se descuiden pagos con mayores intereses, mientras se cancelan deudas menos costosas, reduciendo la eficiencia del esfuerzo financiero.
La importancia de un plan de pago sostenible
Especialistas recomiendan diseñar un plan de pago realista, basado en un diagnóstico detallado de la situación financiera. Esto implica conocer con exactitud cuánto se gana, cuánto se gasta y cuánto se debe, antes de definir montos y plazos de pago.
Una estrategia equilibrada considera el pago progresivo de deudas, la cobertura de gastos esenciales y la creación de un fondo de emergencia, aunque sea mínimo. Este enfoque permite avanzar sin poner en riesgo la estabilidad económica del hogar.
Educación financiera como herramienta clave
El conocimiento sobre tasas de interés, plazos, capacidad de endeudamiento y costos asociados al crédito es fundamental para evitar errores comunes. La falta de educación financiera suele llevar a decisiones impulsivas que agravan el problema.
Salir de deudas no depende únicamente de la velocidad, sino de la constancia y la planificación. Priorizar el equilibrio financiero por encima de soluciones rápidas es clave para lograr una recuperación económica sostenible y duradera.