Planificar las finanzas personales al comenzar el primer trabajo se ha convertido en un paso clave para la estabilidad económica de jóvenes trabajadores. Especialistas en educación financiera recomiendan establecer un presupuesto, priorizar el ahorro y evitar deudas tempranas desde el inicio de la vida laboral. El objetivo es construir hábitos financieros sostenibles a largo plazo.

Organización financiera desde el primer ingreso

Iniciar un primer empleo implica recibir ingresos regulares por primera vez, lo que obliga a tomar decisiones financieras inmediatas. De acuerdo con la economista María Dolores Hernández, el primer paso consiste en identificar el ingreso neto mensual, es decir, el monto que se recibe después de descuentos legales como impuestos y aportes a la seguridad social.

Con esa cifra, se recomienda elaborar un presupuesto básico que permita distribuir el dinero entre gastos esenciales, ahorro y gastos personales. "Este ejercicio facilita el control del dinero y reduce el riesgo de gastar más de lo que se gana", explica.

Presupuesto como herramienta principal

El presupuesto es considerado la base de una correcta planificación financiera. Por ello, Hernández indica que instituciones financieras sugieren utilizar modelos simples, como la distribución porcentual de ingresos, para organizar los gastos.

"Este método permite asignar una parte del salario a necesidades básicas como alimentación, transporte y vivienda, otra al ahorro, y una porción menor a gastos discrecionales", manifiesta.

Registrar los gastos de manera periódica ayuda a identificar consumos innecesarios y ajustar el presupuesto según las prioridades personales, agrega. 

Importancia del ahorro temprano

El ahorro desde el primer sueldo es uno de los hábitos más recomendados por expertos. Aunque el ingreso inicial pueda ser limitado, separar un porcentaje fijo del salario contribuye a crear una base financiera sólida.

"El ahorro temprano facilita la creación de un fondo de emergencia, destinado a cubrir gastos imprevistos como problemas de salud o pérdida temporal del empleo", dice la especialista.

Uso responsable de productos financieros

El acceso a productos financieros suele ampliarse con el primer empleo. Cuentas bancarias, tarjetas de débito y, en algunos casos, tarjetas de crédito forman parte de esta nueva etapa. Especialistas advierten que el uso responsable de estos instrumentos es fundamental para evitar el sobreendeudamiento.

Las tarjetas de crédito, en particular, deben utilizarse con cautela, priorizando pagos completos y evitando financiamientos con altos intereses. "Un manejo adecuado contribuye a construir un historial crediticio positivo", agrega.

Educación financiera y tecnología

La educación financiera es un elemento clave en la planificación del primer trabajo. En los últimos años, diversas plataformas digitales y aplicaciones móviles han facilitado el seguimiento de gastos, el control del presupuesto y la gestión del ahorro.

Estas herramientas permiten visualizar en tiempo real el estado de las finanzas personales y tomar decisiones informadas.

Proyección a corto y mediano plazo

Planificar las finanzas personales no se limita al presente. Establecer metas a corto y mediano plazo, como continuar estudios, adquirir bienes o iniciar un emprendimiento, permite orientar el uso del dinero de manera estratégica. La definición de objetivos claros ayuda a priorizar gastos y mantener el enfoque financiero, puntualiza Hernández.