El fenómeno del Black Friday o Viernes Negro, ha evolucionado de una jornada de descuentos a un periodo extendido de consumo digital donde las plataformas recurren a sofisticados sistemas para extraer, analizar y monetizar datos de comportamiento del usuario . La clave de esta transformación está en algoritmos que analizan cada interacción del usuario para convertirla en una oferta personalizada, aparentemente hecha a la medida, destacan páginas especializadas como Hivenet.
Según el portal, los datos recopilados van mucho más allá de su historial de compras. Incluye los patrones de navegación, los clics, los carritos abandonados, el tiempo dedicado a determinadas páginas e incluso la forma en que respondes a los anuncios . Esta información contribuye al almacenamiento en la nube, pero los datos no se quedan ahí. Estos se analizan, clasifican y utilizan para predecir tu próximo movimiento.
La plataforma, que ofrece servicios de almacenamiento de datos en la nube, destaca que la inteligencia artificial (IA) es el motor que convierte los datos en información . Utiliza algoritmos de aprendizaje automático para comprender los hábitos y comportamientos, de modo que las empresas puedan crear anuncios muy segmentados y experiencias de compra personalizadas. "Cuando ves un anuncio de un producto que acabas de ver o recibes un código de descuento para un artículo que abandonaste en tu carrito, es la IA en acción. La personalización mediante IA es una parte importante de la forma en que las empresas de tecnología ganan dinero durante el Black Friday " explica.
¿Cómo funciona el sistema y qué datos utiliza?
Según un análisis sobre el Viernes Negro en la era de los datos publicado por hivenet.com, “ Durante el Black Friday, el consumidor medio comparte sin saberlo más de 300 puntos de datos con empresas de tecnología, desde los hábitos de navegación hasta las preferencias de compra”.
Con la inteligencia artificial basada en la nube, se puede refinar continuamente algoritmos, haciendo que sus anuncios sean más efectivos . "Esto crea un monopolio de datos en el que unas pocas empresas grandes controlan la mayoría de los datos de los consumidores y tienen una ventaja sobre las competidoras más pequeñas, que no tienen acceso a los mismos recursos de nube y capacidades de análisis de datos" destaca el sitio.
Estos son algunos tipos de información que las plataformas recopilan, según portales web:
historial de navegación, clics y abandono de carrito.
duración de visualización, tipo de dispositivo y contactos accesibles.
datos de ubicación, acostumbramiento a productos y comportamiento previo de compra.
La máquina trabaja con esa base de datos para anticipar lo que “vas a querer” y mostrarlo en el momento exacto: correos, pop-ups (elemento gráfico que aparece sobre el contenido principal de una página web para captar la atención de sus visitantes ), notificaciones. El objetivo es que el recorrido desde “me lo pienso” hasta “lo compro” sea cada vez más directo.
Beneficios visibles... pero ¿a qué costo?
Las ventajas que usualmente destacan los usuarios:
Recibir ofertas más relevantes, con menor “ruido” de publicidad irrelevante (por ejemplo, si buscas abrigoinvierno, verás ofertas de ese estilo), destaca el portal web Planeta Formación y Universidades.
Ahorrar tiempo y esfuerzo: los algoritmos filtran millones de productos para entregarte una selección “hecha para ti”.
Las plataformas mejoran sus márgenes porque conocen mejor al consumidor y ajustan precios, inventario y promociones con precisión.
Pero estas facilidades tienen un costo que señalan expertos:
Se recopilan enormes volúmenes de datos personales, muchas veces sin un consentimiento completamente informado.
Esta hiper-personalización fomenta compras impulsivas, ya que el sistema “sabe” qué botón presionar.
El precio real del “descuento” no siempre está solo en la etiqueta: está también en la pérdida de autonomía sobre las decisiones de compra.
Consejos para comprar con estrategia en el Black Friday
Para que esta temporada del Black Friday no te arrastre sin querer, aquí tienes medidas prácticas de ciberseguridad y consumo consciente:
Usa contraseñas sólidas y distintas para cada plataforma: correo, banca y comercios electrónicos.
Revisa qué permisos tienen las apps en tu teléfono: ¿merecen acceder a tu ubicación o portapapeles?
Navega en modo incógnito o como invitado cuando busques ofertas para que tus búsquedas no alimenten automáticamente un perfil de consumidor objetivo.
Establece un presupuesto previo y haz una pausa de 24 horas antes de pagar para evitar compras inducidas. Estas prácticas no bloquean el uso de ofertas, pero permiten que el usuario decida cuándo y cómo aprovecharlas —y no que el sistema decida por él.
En esta era donde tu teléfono y tus apps “te conocen” cada vez mejor, el Black Friday sigue siendo una oportunidad, pero ya no sólo de ahorrar dinero. También sirve para ejercer control sobre tus datos y tus decisiones. Entender que el algoritmo está trabajando y decidir cuándo usarlo —y cuándo ponerle límite— es lo que definirá una compra inteligente. Al final, la mejor oferta del Black Friday puede no ser la más barata, sino la que no sacrifica tu privacidad para aprovecharla.