El ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, acusó este viernes al gobierno de Estados Unidos de convertir al país en un "laboratorio para el uso de armas", al señalar que el ataque del 3 de enero de 2026, que terminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, incluyó el uso de armas avanzadas y tecnología de inteligencia artificial, dijo el funcionario en declaraciones recogidas por medios locales.

Padrino López afirmó que Venezuela fue objetivo de un "bombardeo sistemático" ejecutado por Estados Unidos y que durante el operativo militar se emplearon supuestamente armas "que nunca se han usado en campos de batalla", un argumento que ha circulado en declaraciones oficiales del gobierno venezolano desde que ocurrieron los hechos. Esta versión fue recogida por el diario venezolano El Universal y difundida como parte de la postura del Ejecutivo chavista sobre el ataque.

El ministro sostuvo que el uso de esa tecnología equivaldría a una prueba armamentista enmarcada en el conflicto que se intensificó tras la acción militar el 3 de enero, aunque no ofreció detalles técnicos ni evidencias independientes sobre los sistemas empleados.

Previamente, el presidente estadounidense Donald Trump había declarado que su país posee armas "avanzadas" y "sin precedentes" que no son de conocimiento público y que fueron utilizadas durante la operación en Venezuela, según recogió la prensa internacional durante el Foro Económico Mundial en Davos.

Operativo y capturas en Venezuela

La operación del 3 de enero se concretó con ataques aéreos y un despliegue de fuerzas especiales que, según las autoridades de Estados Unidos, resultó en la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores. Varios medios internacionales informaron que explosiones y presencia de aeronaves fueron reportadas en Caracas y otras zonas cercanas durante el ataque, que Washington describió como parte de una acción para enfrentar acusaciones de narcotráfico y otros cargos contra el mandatario venezolano.

Desde el punto de vista estadounidense, la operación fue cuidadosamente planificada con apoyo de inteligencia avanzada y participación de unidades especializadas. Analistas externos han descrito la acción como un impactante despliegue militar con el objetivo de capturar a los líderes venezolanos sin bajas estadounidenses confirmadas.

Reacciones y disputas

La versión ofrecida por el titular de Defensa venezolano se enmarca en una amplia disputa internacional sobre la legalidad y las consecuencias de la intervención. Organizaciones no gubernamentales de derechos humanos han advertido que el ataque podría provocar un perjuicio significativo en términos de derechos fundamentales y soberanía estatal, y han llamado a un mayor escrutinio del uso de la fuerza.

Países de la región han expresado diferentes posturas sobre el operativo estadounidense, con condenas desde varios gobiernos latinoamericanos que califican el ataque como una violación de la integridad territorial, mientras que aliados de Washington lo han defendido como parte de esfuerzos para combatir el crimen transnacional, según informes de reacciones internacionales.

Especificaciones sobre armas y tecnología

Aunque Padrino López mencionó el uso de inteligencia artificial de alto nivel, no se han divulgado informes oficiales independientes que confirmen la existencia o empleo de sistemas de IA armamentísticos específicos durante el operativo del 3 de enero. La referencia a tecnología avanzada también aparece en declaraciones del presidente Trump, quien describió el uso de equipo no divulgado públicamente, marcando una narrativa de capacidad militar superior, pero sin detalles técnicos verificables.

Este tipo de declaraciones y acusaciones suelen formar parte de la disputa informativa y diplomática entre Caracas y Washington en el contexto de un evento de alta tensión geopolítica.