Una llamarada solar clase X1.9, registrada esta semana, acompañada de una eyección de masa coronal (CME) dirigida a la Tierra, activó alertas de centros de clima espacial, debido al posible desarrollo de una tormenta geomagnética durante la noche, según previsiones del Met Office del Reino Unido y del Centro de Predicción del Clima Espacial (NOAA).

Un fenómeno dirigido al planeta

La actividad se originó en la región solar AR4341, que alcanzó su punto máximo a las 13:09 (hora del Este de EE.UU.), según la NOAA. La llamarada fue clasificada como X1.9, una de las categorías más altas dentro de la escala que mide estos eventos, donde cada letra representa una magnitud diez veces mayor a la anterior.

Las eyecciones de masa coronal (CME) constituyen expulsiones de plasma solar con campos magnéticos que pueden generar perturbaciones en la magnetosfera terrestre, clasificadas desde G1 (menor) hasta G5 (extrema). En esta ocasión, el Met Office advirtió que, si se cumplen las condiciones magnéticas previstas, podría registrarse una tormenta de categoría G3 (fuerte) o incluso G4 (severa).

Como consecuencia inicial del evento, se informaron apagones de radio R3, catalogados como fuertes, en el hemisferio iluminado durante la erupción, afectando especialmente el continente americano.

La importancia del componente magnético Bz

Uno de los factores que determinará el impacto es el componente magnético Bz del viento solar. Cuando el Bz se orienta al sur, puede acoplarse con el campo magnético terrestre y permitir el ingreso de energía a la magnetosfera, intensificando el fenómeno. Si se orienta al norte, gran parte de la energía se desvía, reduciendo los efectos.

Especialistas explican que la orientación del Bz solo puede confirmarse cuando la CME se aproxima al planeta y es medida por satélites de observación del viento solar, como DSCOVR y ACE, lo que dificulta la predicción exacta del impacto.

En algunos casos, las CME presentan composiciones mixtas con campos tanto al norte como al sur, generando actividad auroral intermitente e irregular.

Posibles efectos y monitoreo internacional de la llamarada solar

Los escenarios contemplados incluyen alteraciones en operaciones satelitales, interferencias en sistemas GPS, incremento de fricción atmosférica sobre naves espaciales y ampliación de auroras hacia latitudes medias, alrededor de los 45 grados de latitud.

Si la tormenta alcanza niveles G3-G4, las auroras podrían observarse más al sur de lo habitual, llegando a California y Alabama, según estimaciones internacionales.

Autoridades y centros científicos continúan ajustando modelos para determinar la velocidad, trayectoria y momento exacto de llegada de la eyección, un proceso descrito como complejo por la variabilidad del viento solar.

Contexto de ciclo solar

El evento ocurre en el marco del ciclo solar 25, que ha mostrado un incremento progresivo de actividad durante 2024-2026. Los climas espaciales más intensos suelen presentarse cerca del máximo solar, momento en el que aumentan la frecuencia de llamaradas, manchas solares y CME.

La NOAA y el Met Office mantendrán sus actualizaciones hasta que el fenómeno sea confirmado por mediciones directas.