El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desató una nueva escalada en la tensión transatlántica al anunciar la imposición de aranceles adicionales del 10% a ocho países europeos que se oponen a su iniciativa de adquirir Groenlandia. Según el mandatario, esta medida busca presionar a Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia, quienes rechazaron abiertamente el plan estadounidense y respaldaron el despliegue de tropas en la isla ártica. Trump reiteró que el arancel subirá al 25% desde junio si no se logra un acuerdo para la compra total de Groenlandia.
Respuesta inmediata en Europa y movilización en las calles
La noticia provocó una reacción inmediata en Europa. Miles de ciudadanos tanto en Dinamarca como en Groenlandia salieron a protestar en las calles contra lo que perciben como una anexión forzada por parte de Estados Unidos. Según las últimas encuestas, el 85% de los habitantes de la isla rechaza la posibilidad de quedar bajo el control de Washington. Líderes políticos como Emmanuel Macron y Keir Starmer calificaron de inaceptables las amenazas arancelarias y garantizaron el apoyo europeo a la soberanía danesa y groenlandesa.
Organismos europeos también se alinearon contra las acciones estadounidenses. El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, afirmó que la Unión Europea está coordinando una respuesta conjunta y firme ante lo que considera una vulneración del derecho internacional y de la integridad territorial de sus Estados miembros.
El trasfondo: Groenlandia como punto estratégico y la Operación Resistencia Ártica
El trasfondo de la disputa se vincula con el valor estratégico de Groenlandia. Trump justificó la iniciativa por razones de seguridad nacional ante posibles amenazas de Rusia y China, y afirmó que la posesión de Groenlandia es clave para que funcione su sistema defensivo denominado "Cúpula Dorada". Además, remarcó que Dinamarca no estaría en condiciones de defender el territorio, aludiendo a la presencia creciente de intereses chinos y rusos en el Ártico.
Los países europeos implicados realizaron en la isla la llamada Operación Resistencia Ártica, consistente en el despliegue de pequeños contingentes militares para reconocimiento, bajo coordinación de la OTAN. Esto fue visto por Trump como una "amenaza para la seguridad mundial" y detonante de la escalada arancelaria.
Resistencia en Estados Unidos y vía diplomática
En paralelo, voces de peso en el Congreso de Estados Unidos manifestaron su desacuerdo con las aspiraciones de la Casa Blanca. Una delegación bipartidista de congresistas y senadores viajó a Dinamarca y Groenlandia para rebajar la tensión y reiterar su apoyo a la soberanía local. El senador Chris Coons y la senadora Lisa Murkowski recalcaron que la mayoría de los estadounidenses no respaldan la adquisición, ni por compra ni por anexión forzada.
Mientras tanto, el enviado especial de Trump, Jeff Landry, anunció que planea viajar a Groenlandia en marzo para "acelerar conversaciones" directamente con los ciudadanos groenlandeses y ofrecerles mejoras económicas y presencia militar estadounidense a cambio de un mayor acceso a recursos estratégicos.
Cruce de declaraciones y tensiones en la OTAN
El propio Trump insinuó que consideraría la relación con la OTAN según la respuesta de la Alianza a sus pretensiones sobre Groenlandia. Funcionarios daneses, en tanto, insisten en que la soberanía de Groenlandia no está en juego y es una "línea roja", descartando la posibilidad de negociar la adquisición del territorio.
- Los países europeos afectados reiteran su rechazo total a cualquier medida unilateral sobre Groenlandia.
- Trump busca apoyo interno y externo, pero la oposición crece en ambos frentes.
- Escenarios diplomáticos, comerciales y de seguridad se entrecruzan en torno al futuro de la isla ártica.