John Eric Spiby, de 80 años, fue condenado junto a su hijo John Colin Spiby Jr. y otros dos integrantes de su organización por fabricar y distribuir millones de pastillas opiáceas falsificadas desde una granja en el área de Greater Mánchester. El entramado criminal permitió a la banda manejar un capital superior a 332 millones de euros (aproximadamente 360 millones de dólares). Todo empezó por un premio de lotería.

El caso llamó la atención de las autoridades y de la opinión pública por un antecedente relevante: Spiby había ganado en 2010 un premio de 2,77 millones de euros (unos 3 millones de dólares) en la lotería nacional. Según constató el tribunal, ese capital inicial fue utilizado para financiar la creación de una organización criminal dedicada a la producción de fármacos falsificados a escala industrial.

Dinero de la lotería para una inversión criminal a gran escala

De acuerdo con la investigación policial, Spiby no solo aportó las instalaciones rurales donde operaba la red, sino que invirtió miles de libras en maquinaria especializada para la fabricación de comprimidos. En una de las operaciones documentadas, la banda planeaba distribuir 2,5 millones de pastillas, con un valor estimado en el mercado ilegal de más de 77 millones de euros (alrededor de 83 millones de dólares).

La infraestructura intervenida por la policía incluía prensas industriales, moldes y sistemas de embalaje, lo que evidenció un nivel de sofisticación propio de una empresa farmacéutica. Las autoridades señalaron que el volumen de producción y la tecnología empleada demostraban una integración profunda en la cadena de suministro de drogas ilícitas.

Etizolam y riesgo para la salud pública

La organización se especializaba en la fabricación de pastillas de etizolam, una sustancia utilizada en algunos países para tratar ansiedad e insomnio. Este compuesto es entre seis y diez veces más potente que el diazepam, principio activo que supuestamente contenían los comprimidos falsificados. Las pastillas eran distribuidas como si se tratara de Valium, induciendo a error a los consumidores sobre su composición real.

Datos oficiales citados durante el proceso judicial indican que el etizolam estuvo vinculado a 58% de las muertes relacionadas con drogas en Escocia en 2021, subrayando el alto riesgo de su circulación ilegal. Las pastillas producidas por la red de Spiby llegaron a las calles de Mánchester y su área metropolitana, generando un impacto directo en la salud pública.

Armas, roles y condenas

Además de drogas, el grupo estaba relacionado con el suministro de armas de fuego, incluidas armas automáticas y municiones. Dentro de la estructura criminal, cada integrante cumplía una función específica. John Colin Spiby Jr. se encargaba de las tareas manuales de producción; Callum Dorian actuaba como estratega y enlace con otras redes delictivas, utilizando comunicaciones cifradas de Encrochat; y Lee Ryan Drury gestionaba la empresa tapadera Nutra Inc y la logística de distribución.

Al dictar sentencia, el juez Nicholas Clark señaló que Spiby, "a pesar de ganar la lotería, decidió continuar una vida dedicada al crimen". El fallo incluyó condenas por conspiración para producir y suministrar drogas de clase C, posesión de armas de fuego, municiones y obstrucción a la justicia, cerrando así uno de los casos más significativos de criminalidad organizada reciente en el norte de Inglaterra.