Imágenes satelitales de la NASA registraron un cinturón de sargazo que se extiende desde África hasta el Golfo de México, detectado en enero, un fenómeno que preocupa a científicos ambientales por su impacto en ecosistemas y economías costeras.
Un cinturón de algas del tamaño de un continente
La franja, identificada como Gran Cinturón Atlántico de Sargazos, abarca miles de kilómetros entre la costa occidental de África, el mar Caribe y el Golfo de México. Las imágenes analizadas muestran una acumulación de macroalgas flotantes impulsadas por corrientes oceánicas.
Investigadores de la Universidad del Sur de Florida estiman que este cinturón está compuesto por millones de toneladas de biomasa, lo que lo convierte en uno de los fenómenos marinos más persistentes de la última década.
El sargazo comenzó a observarse con regularidad a partir de 2011, pero desde entonces ha alcanzado niveles sin precedentes. En mayo de 2025, especialistas registraron un máximo histórico de 38 millones de toneladas, superando el récord de 2022.
Función ecológica y efectos positivos en mar abierto
El sargazo es un tipo de alga que flota gracias a pequeñas vesículas llenas de gas. En alta mar cumple funciones ecológicas relevantes, actuando como refugio y zona de cría de especies como tortugas marinas, peces, invertebrados y aves.
Investigadores destacan que, en mar abierto, el sargazo aporta estructura a cadenas alimentarias oceánicas y favorece la biodiversidad. Sin embargo, estos beneficios se mantienen solo en condiciones de equilibrio.
Impacto crítico en zonas costeras
Los problemas se intensifican cuando grandes masas de sargazo son empujadas hacia las costas del Caribe y Florida durante la primavera y el verano boreal. En estas zonas, las acumulaciones pueden obstruir la luz solar, alterar el ciclo de vida de las especies e incluso asfixiar arrecifes de coral cuando el alga se hunde.
Según expertos, la llegada masiva de biomasa puede provocar daños duraderos en praderas marinas, afectar procesos de fotosíntesis y modificar la química del agua.
La descomposición del sargazo en playas libera sulfuro de hidrógeno, un gas de olor intenso que deteriora la calidad del aire y altera el paisaje costero, lo que obliga a autoridades locales a implementar operativos de limpieza, recolección y disposición.
Consecuencias económicas y turísticas
El impacto no es únicamente ambiental. En destinos turísticos del Caribe, Florida y del sur de Estados Unidos, las acumulaciones prolongadas afectan a los sectores hotelero, gastronómico y recreativo.
Los gobiernos han debido destinar recursos adicionales para la gestión de residuos costeros y la mitigación del fenómeno, mientras operadores turísticos reportan reducciones temporales de afluencia de visitantes.
Organismos ambientales sostienen que el Gran Cinturón de Sargazo se ha convertido en un desafío transfronterizo, cuya gestión requiere cooperación entre Estados, monitoreo satelital y sistemas de alerta temprana.
Contexto y perspectivas científicas
El aumento del sargazo ha sido vinculado por especialistas a cambios oceánicos, variaciones de nutrientes, corrientes atlánticas y elevadas temperaturas del mar. La comunidad científica advierte que los océanos experimentan temperaturas récord, lo que podría intensificar el fenómeno.
Aunque las mediciones actuales sitúan el volumen en torno a 13 millones de toneladas, niveles considerados aún altos, el comportamiento anual del cinturón sigue siendo objeto de estudio.