El presidente de Colombia, Gustavo Petro, expuso las acciones ejecutadas en la frontera con Ecuador contra el narcotráfico y el crimen organizado, luego de que el Gobierno ecuatoriano cuestionara la falta de control fronterizo y anunciara aranceles del 30% a productos colombianos, medida que abrió una disputa comercial bilateral.
El pronunciamiento del mandatario colombiano se produjo después de que el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, anunciara un nuevo gravamen a las importaciones procedentes de Colombia, presentado como una "tasa de seguridad", al considerar insuficientes los esfuerzos de Bogotá para frenar el narcotráfico y la minería ilegal en la frontera común.
En respuesta, Petro afirmó que su Gobierno ha intensificado las operaciones de seguridad en esa zona y aseguró que se han incautado más de 200 toneladas de cocaína, además de realizarse centenares de combates contra estructuras armadas y de recuperarse centenares de fusiles. Según explicó, estas acciones buscan frenar el tráfico de drogas hacia el sur del continente por mar, tierra y aire.
El jefe de Estado subrayó que Colombia ha desplegado una estrategia integral de control territorial, apoyada en capacidades militares, policiales y de inteligencia, como respuesta directa a las dinámicas criminales que operan en la frontera colombo-ecuatoriana.
Operativos e inteligencia en la frontera
Petro detalló que el Gobierno colombiano ha establecido centros de articulación de inteligencia en puntos estratégicos como Puerto Leguízamo (Putumayo), Manaos (Brasil) y Leticia (Amazonas). En esta última ciudad, informó sobre la reciente inauguración de uno de los 16 radares modernos licitados para fortalecer la vigilancia aérea en la región amazónica.
De acuerdo con el mandatario, estas herramientas permiten mejorar la detección de vuelos ilícitos y coordinar acciones con países vecinos. En ese contexto, Petro destacó que la colaboración con las fuerzas militares de Ecuador ha sido estrecha, pese a las diferencias expresadas recientemente a nivel político.
Petro también reconoció una expansión de la violencia y de las bandas criminales hacia Ecuador, señalando que se trata de un fenómeno regional vinculado al narcotráfico y al control de rutas ilícitas.
Casos judiciales y cooperación bilateral
En su mensaje, el presidente colombiano mencionó la captura en Ecuador de Óscar Alcántara, alias "el Mosco", quien está sindicado de participar en el asesinato del senador colombiano Miguel Uribe Turbay. Petro expresó su expectativa de que el detenido sea entregado a Colombia, en el marco de la cooperación judicial entre ambos países.
Asimismo, recordó que Colombia ha entregado previamente a Ecuador a importantes cabecillas de bandas y mafias capturados en su territorio, como parte de los mecanismos de colaboración binacional en materia de seguridad.
Estas declaraciones se produjeron en un contexto de tensión diplomática y comercial, marcado por el anuncio ecuatoriano de mantener los aranceles hasta que exista, según Quito, un compromiso más firme de Colombia en la lucha conjunta contra el crimen organizado transnacional.
Guerra de aranceles y otros frentes
La disputa se extendió al ámbito energético. El ministro colombiano de Energía, Edwin Palma, calificó la medida ecuatoriana como una "agresión económica" y recordó que Colombia provee entre el 8% y el 10% de la energía que consume Ecuador. En respuesta, anunció la suspensión de una iniciativa destinada a facilitar la participación privada en las ventas de energía entre ambos países.
Petro cerró su declaración reiterando que Colombia actuará bajo principios de reciprocidad frente a las decisiones de Ecuador y expresó su deseo de que se concrete una reunión bilateral de gabinetes, con el fin de abordar de manera integral los temas de seguridad, comercio y cooperación regional entre dos países históricamente vinculados.