Un total de 315 personas , entre ellas 303 estudiantes y 12 profesores , fueron secuestradas la madrugada del viernes tras un ataque armado a la escuela católica St. Mary , ubicada en el estado de Níger, al oeste de Nigeria , según confirmó este sábado la Asociación Cristiana de Nigeria (CAN) , que actualizó el balance después de verificar que decenas de alumnos inicialmente reportados como fugados también habían sido capturados.
Cifra de estudiantes secuestrados
La información la proporcionó el presidente de la CAN en el estado de Níger, el reverendo Bulus Dauwa Yohanna , mediante un comunicado difundido por medios nacionales. El representante explicó que la cifra inicial aumentó tras realizar un censo entre padres y personal del centro, ya que 88 alumnos que se creía habían escapado fueron posteriormente localizados entre los secuestrados .
La institución detalló que la escuela contaba con 629 estudiantes matriculados: 430 en primaria y 199 en secundaria , lo que ha permitido precisar cuántas personas quedaron retenidas durante el ataque. Las autoridades escolares confirmaron además que 12 profesores - cuatro mujeres y ocho hombres - se encuentran entre los secuestrados, todos ellos tomados durante el asalto que se desarrolló a primera hora del viernes.
El ataque se llevó a cabo por más de 60 hombres armados , según fuentes locales citadas por medios nigerianos. Los agresores llegaron en alrededor de 60 motocicletas y una furgoneta , irrumpiendo en las instalaciones educativas antes del amanecer.
Modo de operación de los atacantes
El primer objetivo de los asaltantes fue el portero del centro, quien recibió varios disparos y quedó gravemente herido mientras intentaba alertar al personal. Tras neutralizarlo, los atacantes obligaron a los estudiantes y docentes a abandonar sus dormitorios y aulas antes de emprender la huida hacia una zona boscosa del estado de Níger.
Testimonios de residentes recogidos por medios nacionales indican que los hombres armados actuaron de forma coordinada, utilizando motocicletas para dividir al grupo secuestrado y dificultar la intervención inmediata de las fuerzas de seguridad. Las familias acudieron posteriormente al recinto para identificar a los estudiantes que habían logrado huir, proceso que permitió constatar el incremento posterior del número de víctimas .
Hasta el momento, las autoridades no han recibido ninguna reivindicación oficial del secuestro. Tampoco se ha difundido información sobre exigencias económicas o motivaciones políticas de los perpetradores.
Hipótesis sobre la autoría de los secuestros de estudiantes
Aunque ningún grupo se ha atribuido el ataque, las fuerzas de seguridad no descartan que los responsables pertenezcan a bandas criminales conocidas en el país como “bandidos” , colectivos armados que operan principalmente en el noroeste y el centro de Nigeria.
Estas organizaciones, caracterizadas por su extrema violencia , basan sus actividades en el secuestro para obtener rescates , así como en la extorsión a comunidades rurales y al transporte regional. En los últimos años, el estado de Níger ha registrado un aumento de ataques similares contra escuelas, mercados y aldeas aisladas.
Las autoridades nigerianas mantienen un despliegue especial para la búsqueda de los secuestrados, aunque por el momento no se ha informado de rescates ni del paradero de los responsables. La CAN instó al Gobierno federal y al estatal a intensificar la operación de localización, señalando que la integridad de los 315 secuestrados es motivo de máxima preocupación .
Reacciones y medidas oficiales
El reverendo Yohanna insistió en que el nuevo recuento fue posible gracias a la colaboración entre los padres y el personal de la escuela, quienes acudieron al centro tras difundirse la noticia del ataque. El dirigente religioso advirtió que la cifra podría ajustarse nuevamente si se localizan más estudiantes que no se encuentran en sus domicilios.
El Gobierno estatal aún no ha publicado un balance oficial actualizado, pero confirmó que unidades de seguridad trabajan con autoridades federales para rastrear a los atacantes en las zonas rurales que rodean St. Mary. La escuela permanece cerrada y bajo vigilancia, mientras se realiza una evaluación de daños y se coordina apoyo psicológico para las familias.
El secuestro masivo se suma a una serie de ataques similares registrados en los últimos años, subrayando la vulnerabilidad de las instituciones educativas en áreas rurales del país y reforzando el debate sobre la necesidad de fortalecer la seguridad escolar en regiones afectadas por grupos armados.