Una nueva directriz del Departamento de Estado de Estados Unidos permitirá negar visas a personas con enfermedades crónicas como la obesidad, diabetes o los trastornos cardiovasculares. La decisión genera preocupación entre migrantes ecuatorianos, que podrían ser directamente afectados por esta medida.

El gobierno de Donald Trump actualizó los criterios de “inadmisibilidad médica” para solicitantes de visa. Ahora, los oficiales consulares pueden negar el ingreso si consideran que el aplicante podría representar una “carga pública” por motivos de salud.

Hasta ahora, los exámenes médicos requeridos para obtener una visa se enfocaban en enfermedades contagiosas como tuberculosis o sífilis. Sin embargo, el nuevo reglamento amplía el criterio para incluir condiciones crónicas o mentales que impliquen tratamientos prolongados o costos médicos elevados.

Enfermedades comunes bajo lupa

La medida preocupa especialmente a migrantes latinoamericanos que viven o planean viajar a EE. UU., pues enfermedades frecuentes en la región —como la diabetes tipo 2 o la hipertensión— podrían ser causa de negación. No somos una carga, somos trabajadores”, dijo María Fernanda Zambrano, ecuatoriana residente en Nueva Jersey desde 2018. “Tengo diabetes, pero trabajo, pago impuestos y tengo seguro médico. Si me hubieran negado la visa por eso, mi vida sería otra. Es injusto” recalcó.

Algunos datos clave

  • El Departamento de Estado señala que dolencias como la obesidad, hipertensión, asma, apnea del sueño y diabetes pueden considerarse motivos de evaluación médica especial.

  • Los solicitantes deberán demostrar capacidad económica para costear su tratamiento a largo plazo sin recurrir a servicios públicos.

  • La medida aplica principalmente a quienes solicitan visas de inmigrante o residencia permanente, aunque podría extenderse a otras categorías en revisiones posteriores.

  • El criterio busca reducir los costos del sistema de salud estadounidense asociados a migrantes con condiciones preexistentes.

Argumentos oficiales para restringir las visas

El documento del Departamento de Estado de los Estados Unidos, citada por el medio KFF Health News, señala que la intención es proteger el sistema sanitario estadounidense. Es una forma de evitar que personas con enfermedades crónicas dependan de subsidios o seguros públicos. El gobierno defiende la medida como una forma de garantizar “autosuficiencia económica y médica” entre los nuevos inmigrantes.

Sin embargo, expertos en salud pública advierten que se trata de un retroceso en derechos humanos. Para Ecuador, donde una gran parte de los migrantes procede de zonas rurales con limitada atención médica, el impacto podría ser mayor. Muchos ecuatorianos viajan por reunificación familiar o trabajo temporal y no tienen acceso a evaluaciones médicas privadas previas a sus trámites.

Críticas y riesgos para América Latina

La medida ha sido calificada como discriminatoria por algunos defensores de derechos humanos. Ellos coinciden en que se trata de una exclusión "disfrazada de salud pública”, ya que no todas las enfermedades limitan la capacidad de trabajar o aportar a la economía.

En Ecuador, donde cada año se detectan aproximadamente 37.000 nuevos casos de diabetes y 1 de cada 18 personas vive con esta enfermedad (datos del Ministerio de Salud Pública y del INEC) esta directriz podría cerrar la puerta a miles de solicitantes sanos pero con antecedentes médicos leves.

Comparación internacional

Canadá aplica desde hace años un filtro médico para residencia permanente, pero con parámetros económicos: sólo se rechaza si el costo proyectado del tratamiento excede una cifra anual específica. En cambio, EE. UU. deja hasta ahora, la decisión a discreción consular, sin umbral definido. Este vacío abre la puerta a interpretaciones subjetivas que podrían afectar más a países con altas tasas de enfermedades crónicas, como Ecuador o México.

La decisión de Estados Unidos tensiona la línea entre política sanitaria y derechos humanos, y pone a los ecuatorianos frente a un desafío inédito: demostrar que su bienestar físico no determina su valor como migrantes.