Al menos 50 estudiantes que habían sido secuestrados la madrugada del viernes 21 de noviembre en la Escuela Católica St. Mary de Papiri , en el estado de Níger , en el oeste de Nigeria , escaparon de sus captores, según confirmó el obispo Balus Dauwa Yohanna , quien explicó que los menores huyeron principalmente para salvar la vida tras un ataque ejecutado por más de 60 hombres armados .
Primeras confirmaciones y recuento de los hechos
El obispo Balus Dauwa Yohanna , responsable de la diócesis de Kontagora y jefe de la sección estatal de la Asociación Cristiana de Nigeria (CAN) , informó que al menos medio centenar de estudiantes consiguió liberarse entre el viernes y el sábado, según reportó el diario local Daily Post. Las autoridades eclesiásticas confirmaron el número tras visitar a varias familias cuyos hijos regresaron por su cuenta.
De acuerdo con Daniel Atori , portavoz de la CAN y del obispo Yohanna, parte de los menores logró escapar ocultándose en la selva , donde permanecieron escondidos durante horas antes de emprender el retorno. Otros fueron auxiliados por agricultores locales , quienes los encontraron desorientados y los acompañaron hasta zonas seguras.
Las primeras horas posteriores al ataque se centraron en verificar las cifras y en contactar a los familiares. Las autoridades y la comunidad educativa continúan realizando recuentos para determinar con exactitud cuántos alumnos permanecen en cautiverio y cuántos lograron ponerse a salvo.
Cierre de escuelas y situación en el país
El secuestro en Papiri coincide con un incremento de medidas de seguridad en Nigeria. Las autoridades ordenaron el cierre de docenas de escuelas en diferentes estados, ante el temor de nuevos ataques. En Abuya, la capital, padres preocupados acudieron a retirar a sus hijos de instituciones del gobierno federal como medida preventiva.
Mientras tanto, en el estado de Kebbi , continúan desaparecidos 24 estudiantes raptados el lunes anterior en un ataque separado, lo que incrementa la tensión entre familias y autoridades en un país que enfrenta repetidos secuestros masivos desde hace años.
En el caso de Papiri, Atori aportó un desglose actualizado: además de los 50 estudiantes que escaparon , 141 alumnos no fueron secuestrados durante el ataque. Permanecen en cautiverio 236 estudiantes , junto con 3 niños del personal y 14 estudiantes de secundaria , sumando 253 menores , además de 12 miembros del personal escolar.
Escalada violenta y persistencia de los grupos armados
El secuestro del 21 de noviembre, que dejó 303 estudiantes y 12 profesores retenidos inicialmente, se ejecutó por bandas criminales conocidas localmente como “bandidos” , grupos que practican el secuestro para obtener recursos económicos mediante el pago de rescates. Estos grupos fueron declarados organizaciones terroristas por el Gobierno de Nigeria, con el objetivo de facilitar operaciones militares en su contra.
Las autoridades religiosas exhortaron a la población a mantener la calma y a continuar apoyando las acciones de búsqueda. Atori aseguró que la liberación de los 50 menores representa un avance importante. Sin embargo insistió en que los esfuerzos deben continuar hasta lograr el retorno de todos los rehenes.
El obispo Yohanna, por su parte, pidió a la comunidad mantener la colaboración con las fuerzas de seguridad.
Reacción comunitaria y continuidad de la búsqueda
La noticia de que 50 alumnos regresaron con vida generó alivio en Papiri y en las comunidades cercanas, donde vecinos, familiares y docentes se movilizaron desde el primer momento. Las familias continúan reuniéndose con autoridades locales para recibir información actualizada y coordinar apoyo psicológico y logístico para los menores que regresaron.
Las fuerzas de seguridad mantienen operativos en áreas boscosas del estado de Níger, mientras se coordina con autoridades de estados vecinos para impedir que los secuestradores desplacen a los rehenes. Hasta el momento, no se han informado enfrentamientos directos relacionados con la operación de rescate.
El caso sigue bajo investigación y vigilancia constante, mientras Nigeria lidia con una problemática que afecta especialmente a escuelas rurales y comunidades vulnerables.