Brasil aprobó una reforma del impuesto sobre la renta impulsada por el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, que entrará en vigor en 2026, aplicará a todo el país y busca reducir la desigualdad tributaria y estimular el consumo interno.
Una reforma tributaria sin precedentes recientes
La mayor economía de América Latina se prepara para uno de los cambios más profundos de su sistema fiscal en décadas. Tras la aprobación unánime en ambas cámaras del Congreso y la posterior sanción presidencial, Brasil contará desde 2026 con un nuevo modelo de impuesto sobre la renta que modifica de manera significativa la distribución de la carga tributaria entre los contribuyentes.
La nueva legislación elimina el impuesto de renta para quienes perciben hasta 5.000 reales mensuales, equivalentes a alrededor de 936 dólares, y establece una mayor imposición para los ingresos más altos. El Ejecutivo brasileño sostiene que esta modificación beneficiará a 25 millones de personas, principalmente trabajadores de ingresos bajos y medios.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva explicó en un mensaje oficial que la ley apunta a corregir lo que definió como una “injusticia tributaria”, al reducir la presión fiscal sobre quienes menos ganan y aumentar el aporte de los sectores con mayor capacidad económica.
Alivio fiscal para salarios bajos y medios
El eje central de la reforma es la exención total del impuesto sobre la renta para quienes ganan hasta 5.000 reales al mes, un umbral que cubre a una parte significativa de la clase trabajadora brasileña. Además, el plan contempla una reducción proporcional del impuesto para quienes reciben ingresos mensuales de hasta 1.390 dólares, ampliando el alcance del beneficio.
De acuerdo con datos oficiales, el sistema tributario brasileño ha sido históricamente criticado por su impacto desigual. Según cifras del Gobierno, cerca del 28 % del impuesto sobre la renta recae sobre la clase trabajadora, mientras que las grandes fortunas aportan solo 2,5 % en este rubro específico, aunque la mayor recaudación del país proviene de impuestos indirectos y contribuciones empresariales.
El Ministerio de Hacienda proyecta que una persona con ingresos mensuales cercanos a 905 dólares dejará de pagar aproximadamente el 95 % de los impuestos que aportaba anualmente, lo que representa un alivio equivalente a casi un salario completo.
Más impuestos para los ingresos más altos
Para compensar la reducción de la recaudación derivada de las exenciones, la reforma introduce un nuevo impuesto del 10 % sobre la renta de quienes perciben más de un millón de reales anuales, unos 188.679 dólares. Este grupo representa aproximadamente el 0,1 % de la población brasileña.
El Gobierno sostiene que esta medida permitirá mantener el equilibrio fiscal y reforzar la progresividad del sistema tributario. Según estimaciones oficiales, el nuevo esquema permitirá inyectar 5.283 millones de dólares a la economía en 2026, a través de un mayor consumo y dinamización del mercado interno.
El Ejecutivo considera que el aumento del poder adquisitivo de millones de hogares tendrá efectos directos en sectores como el comercio y los servicios, con un impacto potencial en la generación de empleo.
Contexto social y económico de la reforma
La aprobación de la ley se produce en un contexto marcado por altos niveles de desigualdad. El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) calculó que en 2024, el 90 % de la población tuvo un ingreso familiar per cápita inferior a 4.040 reales, equivalentes a unos 760 dólares.
La reforma del impuesto sobre la renta fue una promesa de campaña de Lula en las elecciones de 2022. Aunque su principal rival, el expresidente Jair Bolsonaro, también había planteado la ampliación de la exención, fue el actual mandatario quien logró concretar la iniciativa durante su gestión.
El cambio tributario entrará en vigor en 2026, un año electoral clave, ya que Lula anunció su intención de buscar la reelección. No obstante, el Gobierno ha señalado que la reforma responde a criterios estructurales y no coyunturales.
Impacto político y perspectivas en Brasil
La sanción de la ley coincide con una recuperación en la imagen política del presidente, tras un período de caída en su popularidad. Analistas señalan que el fortalecimiento de su posición se produjo luego de que Estados Unidos revirtiera aranceles del 50 % impuestos a exportaciones brasileñas, una decisión que afectaba el comercio bilateral. (10).