Jeannette Jara es la candidata presidencial por la coalición oficialista de centroizquierda, luego de ganar con un 60 % de apoyo en las primarias. La política, militante comunista desde los 14 años, busca llegar a La Moneda en las elecciones del 16 de noviembre apostando por un mensaje moderado y conciliador para atraer al electorado de centro.
De los barrios obreros a la arena política nacional
Nacida en la comuna de Conchalí, al norte de Santiago, Jeannette Jara es hija de una dueña de casa y de un mecánico. Fue la primera universitaria de su familia, licenciada en Administración Pública por la Universidad de Santiago y abogada por la Universidad Central. Desde los 14 años, se unió a las Juventudes Comunistas, participando activamente en movimientos estudiantiles durante los últimos años de la dictadura militar.
Su carrera pública comenzó en el segundo gobierno de Michelle Bachelet, donde ocupó cargos en la Subsecretaría de Previsión Social y en el Ministerio de Desarrollo Social. Sin embargo, su papel más destacado llegó durante la administración de Gabriel Boric, donde lideró el Ministerio del Trabajo, impulsando reformas sociales de alto impacto.
Entre sus principales logros figuran la aprobación de la reforma previsional, la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales y el aumento del salario mínimo a 530 dólares, el tercero más alto de América Latina. Estas medidas reforzaron su imagen como una dirigente eficaz, comprometida con las demandas sociales y capaz de alcanzar acuerdos en el Congreso.
Una candidata comunista con discurso moderado
Pese a su militancia, Jara ha insistido en que su candidatura “no representa solo al Partido Comunista”, sino a una coalición amplia de centroizquierda, integrada por el Frente Amplio, el Partido Socialista, el Partido Liberal y la Democracia Cristiana. En declaraciones recientes, aseguró que si resulta electa “suspenderá o renunciará” a su militancia para gobernar “para la ciudadanía y no para un partido”.
El analista político Claudio Fuentes, del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales, explicó que dentro del Partido Comunista “conviven dos almas: una más radical y otra más dialogante”. Jara, según Fuentes, representa esta última, lo que le ha permitido ganar terreno entre votantes moderados y distanciarse de las posturas más ideológicas de su colectividad.
Durante la campaña de primarias, Jara enfrentó críticas desde distintos sectores por sus declaraciones sobre Cuba y Venezuela. En una entrevista televisiva calificó al gobierno de Nicolás Maduro como un “régimen autoritario”, pero definió al sistema cubano como “una democracia diferente”, lo que generó cuestionamientos incluso dentro de la izquierda. Posteriormente, matizó su postura y reconoció violaciones a los derechos humanos en la isla.
El desafío de conquistar al centro político
El mayor reto de Jara es ampliar su base electoral hacia el centro político, históricamente reacio a respaldar candidatos comunistas. Tras imponerse sobre Carolina Tohá (28 %) y Gonzalo Winter (12 %) en las primarias, su equipo busca proyectar una imagen de liderazgo técnico, cercano y dialogante, capaz de unir al oficialismo frente a los dos aspirantes de derecha: Evelyn Matthei y José Antonio Kast.
Su estrategia digital también ha sido clave: mientras en Instagram mantiene un tono institucional y sobrio, en TikTok adopta un estilo más cotidiano, compartiendo aspectos de su vida familiar y laboral. Esta dualidad busca acercarla a los jóvenes votantes y consolidar su perfil de madre trabajadora y mujer de origen popular.
El analista Marco Moreno, del Centro de Estudios de la Universidad Central, señaló que el éxito de Jara dependerá de su capacidad para “transformar su triunfo en una candidatura competitiva a nivel nacional” y de su habilidad para ordenar al oficialismo en torno a un proyecto común.
Jeannette Jara, un candidatura inédita
La postulación de Jeannette Jara marca un hito para el Partido Comunista de Chile, fundado en 1912 y proscrito durante la dictadura de Augusto Pinochet. Será la primera candidata comunista respaldada por una coalición de gobierno desde el retorno a la democracia en 1990.
Su eventual llegada a La Moneda representaría no solo un cambio histórico en la representación política de la izquierda chilena, sino también un test sobre la capacidad del progresismo para conciliar sus raíces ideológicas con las demandas de un electorado moderado y pragmático.
Las elecciones presidenciales del 16 de noviembre de 2025 definirán si el giro al centro de Jara logra convencer a una ciudadanía que, tras años de polarización, busca liderazgo, estabilidad y diálogo. (10).